La semana comenzó con un nuevo ingreso de aire de origen antártico que afecta principalmente al sur del país y provoca un descenso de las temperaturas, heladas, nevadas y vientos intensos. El fenómeno tendrá su mayor impacto en la Patagonia y luego dará paso a una recuperación térmica que alcanzará al centro y norte argentino.
Durante el miércoles, un nuevo frente avanzará sobre la región y provocará ráfagas superiores a los 85 kilómetros por hora en sectores de la estepa de Chubut. También se esperan vientos fuertes en el norte de Santa Cruz, centro de Río Negro y sur de Neuquén.
En el extremo sur, Ushuaia tendrá máximas cercanas a 0 °C y probabilidad de nieve, mientras que Río Gallegos podría no superar los -1 °C y El Calafate rondaría los 0 °C. En algunos sectores patagónicos las mínimas podrían descender hasta los -10 °C.
El contraste será marcado con el norte de la Patagonia. Trelew y Viedma podrían alcanzar los 18 °C, mientras que Neuquén y sectores del Alto Valle llegarían a los 21 o 22 °C. En Buenos Aires, después del frío del lunes, el viento norte impulsará una recuperación de las temperaturas.
FUERTES CONTRASTES
El episodio vuelve a poner el foco sobre el comportamiento del tiempo durante la transición hacia la primavera. El domingo 13 de septiembre, la cuenta especializada Tiempo AMBA señaló que se registró la tarde más fría de septiembre desde 2013, después de un sábado que también presentó temperaturas muy bajas.
En distintos puntos del Área Metropolitana y La Plata se registraron temperaturas bajo cero durante ese episodio. Sin embargo, la aparición de jornadas frías en septiembre no es incompatible con el comportamiento histórico de la región, ya que el mes todavía forma parte de una etapa de transición entre el invierno y la primavera.
En la estación La Plata Aero, la temperatura media de septiembre durante el período climático 1991-2020 fue de 12,8 °C. La máxima media se ubicó en 18,1 °C y la mínima media en 7,9 °C, según las estadísticas del Servicio Meteorológico Nacional.
A medida que avanza la primavera, los valores normales aumentan. La temperatura media de La Plata Aero alcanza 15,9 °C en octubre, 18,8 °C en noviembre y 21,6 °C en diciembre. Las máximas medias pasan de 18,1 °C en septiembre a 21 °C, 24,4 °C y 27,5 °C respectivamente.
QUÉ RELACIÓN TIENE CON EL CAMBIO CLIMÁTICO
El hecho de que septiembre registre una tarde excepcionalmente fría no permite atribuir el fenómeno directamente al cambio climático. Los episodios de aire polar continúan formando parte de la variabilidad meteorológica de la región, incluso en un escenario de calentamiento global.
El cambio climático se analiza sobre períodos prolongados. Para el sudeste de Sudamérica, el IPCC señala una tendencia hacia una mayor frecuencia e intensidad de los extremos cálidos y una disminución de los extremos fríos, aunque estos últimos no desaparecen.
Por eso, una ola de frío no contradice el calentamiento global. El clima puede registrar temperaturas excepcionalmente bajas durante algunos días mientras, al mismo tiempo, las temperaturas medias de períodos prolongados aumentan.
La particularidad de este episodio está entonces en su intensidad y en su ubicación dentro del calendario. El frío llegó en la última etapa del invierno meteorológico y en los primeros días de una transición hacia una primavera que todavía puede presentar importantes cambios de temperatura.
QUÉ SE ESPERA PARA OCTUBRE Y NOVIEMBRE
El pronóstico climático trimestral del SMN para septiembre-octubre-noviembre contempla una mayor probabilidad de temperaturas inferiores a las normales en sectores de la provincia de Buenos Aires. La previsión se refiere al promedio del trimestre y no significa que todos los días serán fríos.
El escenario puede incluir jornadas cálidas intercaladas con nuevos ingresos de aire frío. Octubre, por su climatología, ya presenta temperaturas considerablemente superiores a septiembre, pero todavía puede registrar descensos importantes asociados al avance de masas de aire provenientes del sur.
En noviembre, la temperatura media normal de La Plata Aero asciende a 18,8 °C, con una máxima media de 24,4 °C. Para diciembre, los valores aumentan hasta una media de 21,6 °C y una máxima media de 27,5 °C.
La evolución esperada, por lo tanto, es de un aumento progresivo de las temperaturas a medida que avance la primavera, aunque con posibilidad de contrastes. El comienzo de octubre no implica el final inmediato de las irrupciones frías.
EL NIÑO, OTRO FACTOR PARA LA PRIMAVERA
A este escenario se suma El Niño. El SMN mantiene para septiembre-octubre-noviembre una probabilidad muy alta de continuidad del fenómeno, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.
El Niño no significa por sí mismo que las temperaturas vayan a ser más altas o más bajas en todos los lugares. El fenómeno modifica los patrones de circulación atmosférica y puede influir especialmente sobre la distribución de las precipitaciones.
Para el centro y este del país, el escenario asociado al fenómeno puede favorecer una primavera con mayor humedad y períodos de lluvias, aunque la respuesta concreta varía según la región y el momento de la estación.
Los pronósticos internacionales también mantienen a El Niño como escenario dominante durante los próximos meses. Hacia diciembre, los valores térmicos normales serán considerablemente superiores a los actuales, aunque todavía no existe un pronóstico meteorológico detallado que permita anticipar cómo será cada semana del último mes del año.
En el AMBA, el cambio ya comenzará a sentirse durante esta semana. Para Buenos Aires se prevén 19 °C de máxima el martes, alrededor de 15 °C el miércoles y luego un ascenso hasta 22 °C el jueves, 23 °C el viernes y cerca de 24 °C durante el domingo.
El nuevo episodio de aire antártico, entonces, no significa que la primavera haya quedado suspendida. Septiembre todavía permite irrupciones de aire frío, mientras que la climatología marca un aumento progresivo de las temperaturas durante octubre, noviembre y diciembre.
El desafío para los próximos meses será la variabilidad. El calentamiento climático modifica las temperaturas de fondo y reduce la frecuencia de los extremos fríos, pero no elimina las entradas de aire polar. En 2026, además, la presencia de un El Niño fuerte puede sumar cambios en las precipitaciones y en la circulación atmosférica durante la primavera.
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