- Qué es: el melanoma es un tipo de cáncer que generalmente comienza en los melanocitos, las células encargadas de producir el pigmento de la piel.
- Por qué preocupa: aunque existen otros cánceres de piel mucho más frecuentes, el melanoma tiene mayor capacidad de propagarse a otras partes del organismo y puede resultar mortal.
- Dónde aparece: suele manifestarse como una mancha plana o ligeramente elevada y oscura, especialmente en zonas expuestas a la radiación ultravioleta, como cara, cuero cabelludo, brazos, espalda y piernas. Sin embargo, también puede surgir en áreas que nunca estuvieron expuestas al sol.
- No siempre parece un lunar oscuro: algunos melanomas pueden presentarse como un bulto oscuro o rojizo que crece hacia el interior de la piel, lo que puede dificultar su detección.
- También puede aparecer en manos y pies: una variante poco frecuente, el melanoma lentiginoso acral, puede desarrollarse en palmas, plantas de los pies, dedos y debajo de las uñas.
- Existen localizaciones mucho menos frecuentes: el melanoma también puede aparecer en los ojos o en membranas mucosas, como las del interior de la nariz o la garganta.
- El sol es uno de los principales factores de riesgo: la exposición a la radiación ultravioleta, tanto procedente del sol como de camas y lámparas solares, aumenta las posibilidades de desarrollar melanoma.
- Las quemaduras solares importan: tener antecedentes de quemaduras solares graves, especialmente con ampollas, está asociado con un riesgo mayor.
- Hay otros factores de riesgo: los antecedentes familiares de melanoma y tener el sistema inmunitario comprometido también incrementan las posibilidades de desarrollar la enfermedad.
- Puede aparecer a cualquier edad: aproximadamente la mitad de los casos se presenta en personas de 66 años o más, pero los jóvenes también pueden desarrollar melanoma.
- Puede afectar a cualquier color de piel: las personas de piel clara son más vulnerables al daño producido por los rayos ultravioleta (UV), pero el melanoma también puede aparecer en personas de piel oscura.
- Detectarlo temprano es fundamental: prácticamente todos los casos que todavía no se propagaron a otras partes del organismo pueden curarse. El pronóstico empeora significativamente cuando alcanza los ganglios linfáticos u órganos distantes.
- Conviene conocer la propia piel: además de los controles médicos, los especialistas recomiendan prestar atención regularmente a lunares y manchas para poder reconocer rápidamente cualquier modificación.
- La regla ABCDE ayuda a detectar señales sospechosas: hay que prestar atención a la A de asimetría, B de bordes irregulares, C de color inusual o desigual, D de diámetro superior a 6 milímetros y E de evolución, es decir, una lesión que cambia con el tiempo.
- También vale la regla del “patito feo”: los dermatólogos aconsejan observar cualquier lunar o lesión que sea claramente diferente del resto, incluso cuando no reúna todas las características del ABCDE.
- Cómo reducir el riesgo: evitar exposiciones innecesarias a la radiación UV, limitar la exposición solar especialmente entre las 10 y las 16, utilizar ropa y anteojos protectores y aplicar regularmente protector solar de al menos FPS 30.
- Las camas solares deben evitarse: la radiación que producen incrementa significativamente el riesgo de melanoma.
- Cómo se trata cuando está localizado: si el cáncer todavía no se propagó, habitualmente se realiza una cirugía para retirar el melanoma junto con un margen de piel circundante. En determinados casos también se analizan los ganglios cercanos.
- El tratamiento cambió en los últimos años: las terapias desarrolladas durante los últimos 15 años mejoraron significativamente las perspectivas de los pacientes, incluso en algunos melanomas avanzados. Entre los grandes avances aparecen la inmunoterapia y las terapias dirigidas.
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