El turismo bonaerense atraviesa un cambio en la forma de viajar. Las estadías largas pierden terreno frente a las escapadas de pocos días, los fines de semana concentran cada vez más movimiento y los destinos de cercanía ganan protagonismo. El fenómeno aparece reflejado en un informe del Observatorio de Datos Estratégicos (ODE), que reúne información provincial, municipal y sectorial.
La tendencia observada no significa que los bonaerenses hayan dejado de viajar, sino que lo hacen de otra manera: con presupuestos más ajustados, mayor selectividad y una creciente preferencia por escapadas breves.
Si bien durante la temporada 2026, la Provincia registró 8,2 millones de turistas (apenas un 1,2% menos que en el período anterior, el consumo en general fue un 25,4% menor y hubo una retracción del 28% en el rubro turismo en particular. También se observó una estadía promedio más corta y un aumento de los viajes a destinos de cercanía.
El cambio aparece con claridad en destinos muy diferentes. En Tandil, según los datos relevados por el ODE, la ocupación llegó al 100% durante Semana Santa de 2026, pero con alta rotación y numerosas familias que permanecieron apenas una o dos noches. En Marisol, la quincena tradicional cedió lugar a estadías de tres, cuatro o cinco días, mientras que en Pehuén Co fueron frecuentes las permanencias de tres o cuatro días, con una fuerte concentración durante los fines de semana.
La tendencia también alcanza a La Plata. Durante el segundo trimestre de 2026, la actividad turística cayó 2,5% interanual, con restaurantes y agencias de viajes entre los sectores más afectados, según un estudio elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP y la Cámara de Turismo Regional.
Los datos recopilados por el ODE permiten observar el cambio en una perspectiva de varios años. En las vacaciones de invierno de 2025 viajaron 4,3 millones de turistas en todo el país, un 10,9% menos que en 2024 y un 21,5% menos que en 2023. En 2026 hubo una recuperación parcial: viajaron 4,6 millones de personas, un 5,9% más que en 2025, según CAME. Pero en territorio bonaerense se movilizaron alrededor de 296.000 turistas estas vacaciones de invierno, un 21,2% menos que en 2025 y un 31,1% menos que en 2023.
La Costa Atlántica conserva el mayor volumen turístico de la Provincia, aunque con resultados desiguales. El Partido de La Costa superó 1,3 millones de turistas en enero de 2026 y registró 72% de ocupación promedio. Pinamar mantuvo niveles elevados durante ese mes: 90% en Pinamar y Cariló, 87% en Ostende y 88% en Valeria del Mar, aunque luego registró un descenso.
Mar del Plata recibió 3.141.472 turistas entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, un 3,7% menos que el verano anterior, con una ocupación promedio de 50,7%. Relevamientos sectoriales señalaron además una caída del consumo cercana al 20%, especialmente en gastronomía. Villa Gesell alcanzó 74% de ocupación en enero y alrededor de 750.000 visitantes, pero el municipio informó una caída del consumo cercana al 26%.
DE FINES DE SEMANA
Fuera de la Costa, las sierras y los destinos de cercanía también muestran la transformación. En Tandil, la Encuesta de Ocupación Hotelera registró que los viajeros alojados pasaron de 154.616 en 2023 a 131.304 en 2024, una caída del 15,1%, pese a que la ciudad alcanzó el 100% de ocupación durante Semana Santa de 2026. En Tornquist y Sierra de la Ventana, las vacaciones de invierno mostraron ocupaciones de entre 50% y 61%, con picos de hasta 79% y concentración durante los fines de semana.
Los eventos también funcionan como grandes concentradores de visitantes. La Fiesta Nacional del Automovilismo de Balcarce reunió más de 80.000 personas durante cuatro jornadas y alcanzó el 100% de ocupación. Pero el propio ODE advierte que una fiesta o un fin de semana exitoso no equivale necesariamente a una recuperación del turismo anual: la ocupación puede alcanzar niveles máximos durante pocos días y luego caer con fuerza.
Los datos reunidos por el Observatorio de Datos Estratégicos muestran un turismo que mantiene un volumen importante de viajeros, pero con una dinámica diferente: viajes más cortos, mayor peso de las escapadas y los fines de semana, destinos de cercanía y un consumo más débil en distintos puntos de la Provincia. El desafío pasa ahora por lograr que esas salidas sumen noches y recorridos, articulando destinos cercanos para combinar playa, sierras, gastronomía, naturaleza, pesca, termas y eventos.
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