Las proyecciones internacionales muestran que el aumento del nivel del mar continuará durante el resto del siglo, aunque su magnitud dependerá de la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En escenarios de emisiones reducidas, las estimaciones contemplan incrementos de varias decenas de centímetros hacia 2100. Bajo escenarios de emisiones elevadas, el aumento podría superar el metro, mientras que algunas proyecciones de baja probabilidad, pero de consecuencias muy graves, consideran la posibilidad de incrementos cercanos a los dos metros.
Estas diferencias son fundamentales. Un aumento de varias decenas de centímetros puede modificar considerablemente la frecuencia con la que una ciudad costera experimenta inundaciones, incluso sin necesidad de que se produzcan tormentas excepcionales.
Además, el nivel del mar no aumenta de manera uniforme en todo el planeta. Las corrientes oceánicas, los movimientos de la corteza terrestre, las variaciones gravitacionales y las características geográficas de cada región pueden generar diferencias importantes entre unas costas y otras.
Un estudio publicado en octubre en la revista científica Geophysical Research Letters, encabezado por Grace Ertel, advirtió precisamente sobre algunos de estos factores.
La investigación analizó cómo la redistribución de la masa oceánica, las variaciones en la gravedad terrestre y la deformación de la corteza pueden modificar las proyecciones regionales.
Sus resultados sugieren que, en determinadas zonas, estos mecanismos podrían agregar hasta cinco centímetros al aumento previsto hacia finales de siglo.
Aunque esa diferencia parece reducida, los investigadores estimaron que podría traducirse en un incremento de hasta el 60% en el riesgo de inundaciones en algunas regiones costeras. No se trata de un efecto generalizado para todas las costas, sino de una advertencia sobre la necesidad de mejorar las herramientas utilizadas para anticipar los riesgos locales.
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