En tiempo de presupuestos ajustados, las vacaciones de invierno transcurren para muchas familias puertas adentro, lo que equivale a más horas con los chicos jugando en casa y mayores posibilidades de que ocurran accidentes domésticos. Caídas, cortes, quemaduras e intoxicaciones en el hogar se tornan más comunes en esta época del año, pero la mayoría de estas situaciones -señalan pediatras- resultan evitables si se identifican los riesgos y se adoptan medidas básicas de prevención.
“Los accidentes domésticos no deben ser tomados como un capricho del destino, de la fatalidad o el resultado de la mala suerte. La mayoría serían evitables si tomáramos algunas simples medidas de forma sistemática”, remarca la médica pediátrica Mariela Ghiggi.
Como señala la especialista, el primer paso consiste en detectar los peligros potenciales dentro de la vivienda; para lo cual aconseja “recorrer la casa con la mirada de niño”, una forma de advertir objetos, muebles o situaciones que para un adulto pasan inadvertidos, pero que pueden representar un riesgo para los más pequeños.
Entre los accidentes más frecuentes menciona los golpes en la cabeza por caídas de camas o sillas, las heridas provocadas por mesas de vidrio, esquinas o cuchillos, además de las intoxicaciones por medicamentos al alcance de los niños y las quemaduras causadas por el derrame de agua hirviendo, mate o café.
Los riesgos varían según la edad. Mientras que entre los menores de 5 años predominan las quemaduras, el atragantamiento y las intoxicaciones, en los mayores de esa edad resultan más habituales las lesiones vinculadas a cortes y caídas.
CÓMO MANEJARSE
Las caídas constituyen una de las principales causas de lesiones durante la infancia, cuenta el médico Andrés Ferrero, especialista en ortopedia y traumatología, al explicar que muchas de ellas ocurren en situaciones cotidianas que pueden prevenirse con acciones sencillas como mejorar la iluminación, retirar obstáculos, adaptar baños y escaleras y utilizar un calzado adecuado.
En estos casos -señala el traumatólogo- es necesario consultar rápidamente cuando “el dolor es muy intenso, hay deformidad en un brazo o una pierna, o el niño no quiere mover una extremidad”.
Si el golpe fue en la cabeza, agrega Ghiggi, es fundamental observar el estado de conciencia del niño y prestar atención a signos como somnolencia excesiva, cambios de comportamiento, vómitos, dolor de cabeza intenso o sensibilidad a la luz. Ante cualquiera de esos síntomas se debe concurrir de inmediato a una guardia médica, remarca la profesional.
Frente a un corte con sangrado, la pediatra explica que la gravedad depende de la profundidad de la herida y del vaso sanguíneo comprometido. En caso de hemorragias importantes, aconseja comprimir la zona con un apósito y mantener una presión firme hasta recibir atención médica.
Respecto de las quemaduras por calor, Ghiggi indica que lo primero es, enfriar la zona afectada con agua fría —nunca con hielo— y consultar con un especialista. Si la quemadura fue provocada por una sustancia química, recomienda lavar el área con abundante agua corriente durante al menos veinte minutos y comunicarse de inmediato con el servicio de emergencias.
Las intoxicaciones representan otro de los riesgos más habituales, especialmente en menores de cinco años. Según Ghiggi, más del 90% de estos episodios son consecuencia de accidentes domésticos vinculados con medicamentos y productos de limpieza que quedan al alcance de los chicos.
Cuando existe la sospecha de que un niño ingirió una sustancia tóxica -señala la médica- deben revisarse envases abiertos, controlar la respiración y observar si presenta pérdida de conocimiento, quemaduras, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea o alteraciones en las pupilas
Si el niño está inconsciente o no respira, la indicación es iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar y pedir ayuda de inmediato. En cambio, si permanece consciente, no se debe provocar el vómito; lo aconsejable es conservar el envase de la sustancia ingerida y comunicarse con un centro de toxicología.
“Las claves para evitar accidentes son cuidar permanentemente a los niños y educarlos estableciendo límites firmes de protección y autocuidado. La mejor manera es enseñar con el ejemplo”, sostiene la profesional.
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