Este martes 1° de septiembre se cumplen 188 años del nacimiento de Dardo Rocha, una de las figuras fundamentales de la historia bonaerense y, especialmente, de La Plata. Nacido en Buenos Aires en 1838, fue abogado, militar, periodista, diplomático, legislador, gobernador de la provincia de Buenos Aires y, sobre todo, el hombre que impulsó la creación de la capital bonaerense. Llegó a ser billete, sello postal, canal de tevé, plaza, llave de la ciudad, empresa de micros, galería, premio hípico, de fútbol y nombrado en edificios. Aunque eso sí, no vivió asiduamente en La Plata.
Rocha asumió como gobernador bonaerense en 1881 y tuvo la responsabilidad de encontrar un nuevo lugar para establecer la capital provincial después de la federalización de Buenos Aires. La elección recayó sobre las Lomas de Ensenada y el 19 de noviembre de 1882 se colocó la piedra fundamental de La Plata. El proyecto fue concebido como una ciudad moderna, planificada y monumental, con un trazado que estuvo a cargo del ingeniero Pedro Benoit.
No solo fundador
Rocha fue uno de los grandes impulsores de las instituciones que terminarían dándole identidad a la ciudad. Entre ellas estuvieron el Museo de La Plata y el Observatorio Astronómico, cuya construcción comenzó durante su gestión. El Observatorio fue pensado, entre otras cosas, a partir del interés científico que despertó el tránsito de Venus frente al Sol en 1882.
Y también tuvo un papel decisivo en la educación universitaria. En 1897 se inauguró la Universidad de La Plata, dependiente de la provincia, y Dardo Rocha fue elegido como su primer rector, cargo que ocupó hasta 1905. Además, fue profesor de Derecho Constitucional. Aquella institución sería luego la base sobre la cual se construiría la actual Universidad Nacional de La Plata. Y en 1898 se hizo socio de Gimnasia.
Por eso, cuando se habla de Rocha como fundador de La Plata, la referencia no se limita a la piedra fundamental o al plano de la ciudad: su proyecto también buscó convertirla en un centro político, científico, cultural y educativo.
La bruja de Tolosa
Pero la figura de Rocha también está asociada a una de las historias más curiosas de la cultura platense: la denominada maldición de la bruja de Tolosa. Según la leyenda, el día de la fundación de La Plata una mujer identificada como una bruja habría realizado un maleficio contra la nueva ciudad y contra Rocha, condenándolo a no llegar nunca a la Presidencia de la Nación. La historia sostiene que desde entonces ningún gobernador bonaerense que haya intentado llegar a la Casa Rosada pudo conseguirlo.
La historia tiene todos los elementos de una leyenda urbana: una ciudad construida prácticamente desde cero, un gobernador con aspiraciones presidenciales, una supuesta maldición y una sucesión de fracasos políticos posteriores. Incluso la enemistad entre Rocha y Julio Argentino Roca alimentó durante años las interpretaciones sobre aquella posibilidad presidencial que finalmente nunca se concretó. La propia UNLP recuerda que las diferencias entre ambos dirigentes fueron importantes y que Roca llegó a cuestionar las aspiraciones nacionales de Rocha.
Su legado
A casi un siglo de su muerte, ocurrida el 6 de septiembre de 1921, sus restos continúan en La Plata. Originalmente fueron enterrados en la bóveda familiar del Cementerio de la Recoleta, tal como había solicitado el propio Rocha. Sin embargo, los pedidos para trasladarlos a la ciudad que había fundado finalmente prosperaron y el 19 de noviembre de 1940 sus restos, junto con los de su esposa Paula Arana de Rocha, fueron trasladados a la Catedral de La Plata. Allí se encuentran actualmente, en el mausoleo ubicado en la cripta del templo.
Uno de los más conocidos es el Museo y Archivo Dardo Rocha, ubicado frente a Plaza Moreno, en la casona que el fundador mandó construir en 1885 y que, según la tradición, quedó terminada en apenas 40 días. La vivienda original ocupaba una superficie mucho mayor, pero con el paso del tiempo fue subdividida y actualmente se conserva una parte de aquella construcción. El museo funciona como espacio dedicado a preservar la historia de Rocha y del proceso fundacional de La Plata.
Otro de los grandes edificios que lleva su nombre es el Pasaje Dardo Rocha, en 50 entre 6 y 7. La construcción tuvo originalmente una función muy diferente: fue la estación ferroviaria "19 de Noviembre", la primera terminal ferroviaria de la ciudad. Después de distintas transformaciones, adoptó el nombre de Dardo Rocha alrededor de 1930 y hoy funciona como uno de los principales centros culturales de La Plata, con espacios como el MACLA y el MUMART.
También lleva su nombre la Escuela N° 102, en 7 y 32, y la Escuela Normal Superior N.º 2 Dardo Rocha, ubicada en la zona de diagonal 78, calle 57 y calle 5. El edificio comenzó a construirse en 1884 y fue inaugurado en 1890. La institución recibió oficialmente el nombre del fundador de la ciudad en 1932, como homenaje por el cincuentenario de La Plata. Además de la plaza de 7 y 60, la plaza Rocha.
La Liga de Fomento Dardo Rocha, que está en 5 bis entre 519 y 520, el Centro de Formación Profesional Dardo Rocha en 7 y 60, el Centro De Salud N° 39 Hogar De Ancianos Dardo Rocha en Villa Elisa.
Más allá del mito, el nombre de Dardo Rocha sigue presente de una manera mucho más cotidiana: Dardo hoy está muy lejos de la popularidad que supo tener décadas atrás. El nombre tuvo un fuerte auge durante buena parte de la primera mitad del siglo XX y todavía conservaba presencia importante hasta las décadas de 1950 y 1960, pero luego comenzó a perder terreno frente a nombres de otras generaciones.
Los registros oficiales de nombres de personas de Argentina permiten seguir esa evolución histórica desde 1922 y muestran cómo fueron cambiando las preferencias a lo largo de las décadas. En los registros contemporáneos, Dardo aparece como un nombre poco frecuente: una base que procesa datos de RENAPER correspondientes al período 2012-2024 contabiliza 148 registros, equivalente aproximadamente a uno cada 93.827 dentro de la muestra analizada.
SUSCRIBITE a esta promo especial