Después de más de un mes de profundas complicaciones, incertidumbre y extensas filas para cargar Gas Natural Comprimido (GNC), las estaciones de servicio de La Plata, Berisso y Ensenada comenzaron a normalizar el expendio de combustible.
La tregua llegó luego de que la empresa distribuidora Camuzzi levantara formalmente las restricciones que afectaban de manera directa a los usuarios y estacioneros que operan bajo la modalidad de contratos interrumpibles.
La compañía informó oficialmente este viernes que, “debido a la baja demanda residencial que se registró en los últimos días, a partir de hoy estamos liberando los consumos interrumpibles”, una determinación que pone fin a un período de más de treinta días marcado por cortes totales, cupos sumamente reducidos y un fuerte malestar social.
La medida regulatoria representa un alivio indispensable para miles de automovilistas particulares, taxistas, remiseros, fleteros y repartidores de la región capital que utilizan el GNC como principal insumo para sus jornadas laborales.
Durante las últimas semanas, estos trabajadores debieron afrontar una asfixiante parálisis en sus ingresos o, en el mejor de los casos, se vieron obligados a recorrer distintos puntos periféricos de la ciudad durante horas de la madrugada, esperando en colas de varias cuadras para conseguir una carga mínima que les permitiera asegurar al menos media jornada de trabajo.
Según análisis técnicos y sectoriales, la raíz de la problemática expuso una paradoja estructural compleja: a pesar de los niveles récord de producción de gas no convencional que registra el yacimiento de Vaca Muerta, las limitaciones en el sur del Conurbano y el Gran La Plata se mantuvieron debido a la falta de obras de infraestructura clave.
A este factor técnico se sumó una realidad comercial: la absoluta predominancia de contratos bajo la modalidad “interrumpible” en las bocas de expendio de la Región. Las estaciones locales optan por este esquema, que plantea una tarifa más baja en comparación con los contratos de suministro “firme”, asumiendo el riesgo de ser las primeras en sufrir un corte ante picos de consumo invernal.
La crudeza del desabastecimiento se sintió con mayor dramatismo desde el 12 de junio. En medio de una persistente ola de frío polar que disparó el consumo en los hogares, el suministro llegó a cortarse de forma total en 39 de las 45 estaciones de servicio de la región que comprende a La Plata, Berisso y Ensenada. Ante un escenario de inminente colapso del transporte local, la presión ejercida por los gremios de taxistas y del transporte público, en conjunto con una urgente intervención de funcionarios del Municipio, permitieron destrabar parcialmente el conflicto: se extendió el expendio a otras 10 estaciones de la periferia y se amplió el cupo diario asignado a ese grupo.
A fines de junio también se extendió la crisis a las industrias. Varias plantas optaron por parar sus actividades.
Las restricciones habían sido implementadas por Camuzzi esrimiendo normativa vigente que obliga a priorizar el abastecimiento a los usuarios e instituciones de carácter “indispensable” frente al incremento de la demanda. Al operar la enorme mayoría de las estaciones regionales bajo el esquema interrumpible, el impacto geográfico fue asimétrico en comparación con otras zonas del AMBA, transformando a La Plata en epicentro de un conflicto energético.
SUSCRIBITE a esta promo especial