Las actualizaciones de los contratos de alquiler para el mes de octubre llegan con nuevos incrementos calculados a partir de las variaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En un contexto crítico, el segmento del alquiler también muestra una fuerte movilidad del casco urbano hacia la periferia. En algunos casos porque el precio se hace difícil de afrontar y en otros porque buscan más espacios verdes, otras comodidades para la familia y las mascotas y también para tener mayor tranquilidad y salir del ritmo vertiginoso de zonas más urbanas.
Con respecto a los porcentajes, en el caso de actualizar en forma bimestral los inquilinos pagarán en octubre un 3,84% por encima de lo que pagaron este mes; ajuste trimestral, 5,81%, cuatrimestral, 8,03% y semestral llega al 14,61%.
Estas cifras continúan modelando una dinámica urbana particular en La Plata, donde el acceso a la vivienda en las zonas céntricas se vuelve un desafío cada vez más complejo para determinados sectores, impulsando transformaciones geográficas y demográficas de relevancia dentro del partido.
El constante incremento en los alquileres del centro platense aceleró una tendencia que se venía gestando en los últimos años: el desplazamiento de parejas jóvenes y familias hacia las localidades periféricas. Zonas como Los Hornos, San Carlos, Villa Elvira y Melchor Romero registran un notable crecimiento poblacional y desarrollo habitacional.
Según explica la martillera pública Gisela Agostinelli, “el factor económico es determinante en este fenómeno, dado que el valor de las propiedades disminuye gradualmente a medida que la ubicación se aleja del casco histórico”. Sin embargo, no se trata únicamente de un repliegue presupuestario, sino también de un cambio de estilo de vida.
“Las familias jóvenes con hijos priorizan ganar metros cuadrados, contar con patio o superficie verde y alejarse del ritmo acelerado y el ruido céntrico”, analizó. Buscan unidades a valores considerablemente más accesibles que los requeridos por un departamento de dimensiones reducidas dentro del casco urbano y le escapan a las expensas.
Esta expansión demográfica busca sostén en la red de transporte público. La cobertura de las líneas locales (Norte, Sur, Este y Oeste) tiene itinerarios diseñados con el objetivo de conectar a los vecinos de la periferia con el casco urbano. Eso sí, hay que mirar bien la frecuencia y controlar el cumplimiento.
En la otra cara de la moneda, se analiza en el mercado de alquileres, el casco histórico exhibe una composición social heterogénea y marcadamente dual, donde conviven dos perfiles sociodemográficos muy diferenciados: los adultos mayores y la masa estudiantil.
Por un lado, el centro tiene un alto porcentaje de propietarios consolidados y adultos mayores. Se trata de residentes históricos de casas y departamentos que cuentan con el poder adquisitivo necesario para afrontar el mantenimiento de las propiedades y las expensas. Este grupo elige permanecer en la zona céntrica motivado por la cercanía a servicios esenciales: centros médicos, farmacias, comercios de cercanía y facilidades de transporte.
Por otro lado, como polo universitario, la Ciudad alberga a jóvenes provenientes del interior de la Provincia de Buenos Aires y de distintos puntos del país que demandan alquileres de monoambientes o de un dormitorio ubicados estratégicamente cerca de las distintas facultades y de sus puestos de trabajo.
No obstante, los costos vigentes representan una barrera severa para la población joven. A la par de los valores de alquiler que suelen exceder los ingresos promedio de quienes recién se insertan en el mercado laboral, los edificios de mayor antigüedad conllevan gastos fijos elevados producto del constante incremento en las liquidaciones de expensas comunes.
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