A los 88 años falleció Alfredo Vicente José Sanucci, lo que generó un profundo pesar entre sus familiares y amigos.
Había nacido el 8 de octubre de 1937 en La Plata.
Sus padres, Edipo Alfredo Pablo Sanucci -empleado del Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT)-, y Dolores Asunción Carlés -docente y exdirectora del Liceo Víctor Mercante-, fueron sus grandes referentes en la vida. Compartió su infancia junto a su hermano Eduardo (fallecido) y sus hermanas María Elena y María Cristina.
Estudió en la Escuela Anexa y en el Colegio Nacional, instituciones dependientes de la Universidad Nacional de La Plata, donde posteriormente obtuvo el título de abogado y se desempeñó como profesor de Derecho Penal I.
Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Gloria Inés Errecarte, con quien tuvo tres hijos: Cecilia Inés, Juan Ignacio y María Julia. Luego de enviudar, volvió a casarse con Marta Silvia Samatán y, en 1998, con Marianela Díaz, su esposa hasta el final de su vida.
Se desempeñó como empleado judicial en el Fuero Penal de La Plata y, tras recibirse de abogado, ejerció la profesión de manera independiente. Integró un reconocido estudio jurídico junto a Héctor Díaz y Julio Raimundi.
Entre 1981 y 1983 fue Director General del Patronato de Liberados bonaerense. El 13 de septiembre de 1984 fue designado Juez de Primera Instancia en el Juzgado en lo Penal N° 7 del Departamento Judicial de La Plata. Años más tarde, fue nombrado Juez de la Sala III de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de La Plata, cargo en el que culminó su carrera judicial.
En el entonces Colegio de Abogados de La Plata fue vicepresidente (1980-1983) y presidente (1983-1984). Durante la dictadura recorrió el país presentando habeas corpus y asistiendo a abogados detenidos. También aportó información para la elaboración de la obra “Nunca Más”. Luego integró y presidió el Tribunal de Disciplina de la entidad colegiada (2006-2008).
Era hincha de Estudiantes de La Plata. Desde joven disfrutó del club junto a su hermano, practicando natación y yendo a la cancha. Amaba reunir a la familia los domingos, cocinar para ellos y ser un buen anfitrión de cálida sonrisa en las fiestas de fin de año. También fue un apasionado de la fotografía.
Sus familiares y amigos lo recuerdan por su compromiso con la democracia, su calidez humana, su generosidad, sus valores morales y la huella que dejó en quienes compartieron su vida.
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