Aunque quienes impulsan el parto domiciliario destacan que se trata de una práctica planificada, acompañada por profesionales y reservada para embarazos de bajo riesgo, desde el ámbito médico tradicional advierten sobre las dificultades que pueden surgir cuando una emergencia obstétrica o neonatal requiere una intervención inmediata.
El neonatólogo Guillermo Salas señala que uno de los principales cuestionamientos radica en la imposibilidad de contar en el domicilio con la misma capacidad de respuesta que ofrece una institución de salud. “La tasa de mortalidad infantil en los tiempos en que los partos eran domiciliarios era altísima. Hoy estamos en un dígito. En la provincia de Buenos Aires es de 7,6 por cada mil nacidos vivos”, sostiene. Según el especialista, los avances en infraestructura sanitaria, monitoreo y atención perinatal fueron determinantes para reducir esos indicadores. Salas también afirma que no existen estadísticas precisas sobre la cantidad de partos domiciliarios ni sobre sus resultados, debido a un subregistro. “Generalmente se conocen cuando ocurre un hecho grave y la madre o el bebé terminan internados, o cuando se produce un fallecimiento”, explica.
En abril de este año, un parto realizado en una vivienda particular terminó con una recién nacida derivada de urgencia primero al Hospital San Martín de La Plata y luego al Hospital Evita, de Lanús. La bebé falleció días después.
El caso reavivó el debate en torno a esta modalidad y recordó otros antecedentes judiciales ocurridos en la región. En los primeros días de julio, el obstetra Fernando Daverio enfrentará un nuevo juicio por presuntas lesiones culposas agravadas, tras la denuncia de una familia cuya hija sufrió una parálisis cerebral luego de un parto domiciliario realizado en 2017. Recordemos que en 2024, por medio de un juicio abreviado, Daverio recibió una pena de 2 años, 11 meses y 15 días de prisión condicional más ocho años de inhabilitación para ejercer. En ese caso, estaba acusado de “homicidio culposo” y “lesiones culposas” tras la muerte de una bebé y la histerectomía de su madre, quien, a pesar de tener varios factores de riesgo, fue atendida como una paciente sana durante el embarazo y el parto. La partera que lo acompañó en ese nacimiento, Andrea Neira, también fue condenada en un juicio abreviado por el Juzgado Correccional N° 3 de La Plata. En su caso, a 2 años y 7 meses de prisión condicional e inhabilitación para ejercer por 5 años y 10 meses.
“Los partos domiciliarios no están regulados”, cierra Salas; “el ministerio de Salud, que trabajó muchísimo en lo que es salud reproductiva, los desestima”.
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