Con un aumento cercano al 5% en la tarifa y un recargo del 100% para las tarjetas SUBE sin registrar, viajar en micro desde mañana en La Plata, Berisso y Ensenada será un desafío económico diario para los usuarios de la región.
A partir del 1º de septiembre, los usuarios del transporte público de pasajeros en la región del Gran La Plata deberán afrontar un nuevo ajuste en el cuadro tarifario de los colectivos (ver gráfico). La medida, que impactará directamente sobre los servicios urbanos provinciales y municipales, contempla un incremento generalizado que ronda el 4,79% en la tarifa y el 2,66% en la tarifa con Atributo Social, consolidando una preocupante tendencia de aumento en el costo de vida de los bonaerenses.
El nuevo cuadro tarifario oficial establece diferencias sustanciales según la distancia del trayecto y el estado de registro de la tarjeta SUBE. Quienes viajen con la tarjeta debidamente nominada percibirán el aumento estándar, mientras que aquellos que utilicen tarjetas sin registrar (SUBE sin nominar) sufrirán una penalización que duplica el valor del boleto en todas las secciones.
De este modo, el boleto mínimo pasará a costar desde este martes 1º de septiembre 1.268 pesos y la segunda sección (una de las más utilizadas en la zona) será 1.398 pesos, según informó el ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires.
En tanto, la tarifa social también tendrá un incremento. Este beneficio, destinado a jubilados, pensionados, beneficiarios de planes sociales y personal de trabajo doméstico registradoaunque la suba será de menor magnitud (un promedio de 2,66%): el boleto mínimo será de 608,74 pesos, mientras que la segunda sección costará 671 pesos.
“Trabajar para pagar el viaje”
El impacto de este aumento se siente de manera desigual, pero persistente, en las calles de la región. Para quienes deben combinar líneas o recorrer largas distancias conectando las tres localidades del Gran La Plata, los números mensuales se vuelven casi insostenibles.
Marta Gómez (52 años) trabaja como empleada doméstica en el centro de La Plata y vive en la periferia de Berisso. Su viaje diario califica en la cuarta sección (12-27 km). “Hago este viaje ida y vuelta de lunes a viernes. Hasta ahora pagaba $1.786,13 por tramo; desde septiembre pasaré a pagar $1.871,76 [1]. Parece poca diferencia por día, pero al mes son $82.357,44 solo en colectivo. Si tengo que tomar dos micros porque el primero me deja lejos, el presupuesto se me duplica. Siento que trabajo únicamente para pagar el viaje y comprar algo de comida. No nos queda margen para nada más”.
Tomás (21 años) es estudiante de la Facultad de Informática de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y viaja diariamente desde Ensenada. Su trayecto habitual entra en el rango de 6 a 12 km (tercera sección) [1].
“Para ir a cursar todos los días, mi boleto pasa de $1.489,36 a $1.560,77. Son más de $68.000 al mes. La beca de apuntes no alcanza, los alquileres están por las nubes y ahora esto. Para poder seguir viniendo a la facultad tengo que empezar a recortar en fotocopias, estirar las comidas o directamente faltar a las clases teóricas que no son obligatorias para ahorrarme el viaje. Es muy triste tener que elegir qué días estudiar según lo que tenés cargado en la SUBE”.
Esteban Benítez (68 años) es jubilado y utiliza el transporte público unas tres veces por semana para atenderse en policlínicos y realizar trámites cortos en un radio menor a 3 km. Cuenta con el beneficio de Atributo Social. “Con el descuento del Atributo Social el tramo corto me pasa de $592,98 a $608,74. Es cierto que el aumento es más chico, de apenas un 2,66%, pero para nosotros los jubilados que ganamos la mínima, cada peso cuenta de verdad. Si tengo que ir al médico ya tengo que pensar dos veces si puedo ir en micro o si tengo que caminar esas diez o quince cuadras aunque me duelan las rodillas. Nos van quitando la movilidad de a poco”.
la SUBE sin registrar
El dato más alarmante del nuevo esquema es la brecha respecto a la tarjeta SUBE sin nominar. Quien no haya realizado el trámite de registro de su tarjeta pasará a pagar tarifas exorbitantes que inician en los $2.536,39 para el tramo más corto y llegan hasta los $4.355,19 si se superan los 27 kilómetros de recorrido.
Esta medida busca forzar la nominalización del servicio, pero en la práctica golpea con dureza a los sectores más vulnerables o informales que tienen dificultades de acceso digital para realizar el registro, o a quienes sufren pérdidas de tarjeta y deben viajar de urgencia antes de registrar el nuevo plástico.
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