La crisis del GNC no solo dejó postales de largas filas, reclamos y protestas, sino también historias particulares que reflejan el impacto cotidiano del problema. Una de esas es la de Inés Cardozo, una vecina de Los Hornos que pasó horas recorriendo estaciones de servicio en busca de combustible hasta que finalmente quedó varada en pleno centro platense. Su Fiat Duna se quedó sin gas y ya no anda con nafta.
La mujer permaneció durante casi tres horas sobre la diagonal 73 y 56 después de quedarse sin gas cuando intentaba llegar a una estación ubicada en la zona de 122 y 46. Había salido desde su barrio tras recibir información de que allí todavía se estaba cargando, pero no logró llegar. “Desde ayer ando dando vueltas. Me dijeron que en 122 y 46 estaban cargando y cuando llegué hasta acá me quedé sin gas”, relató. Antes, había recorrido distintas estaciones de Los Hornos, Olmos, avenida 72 y otros puntos de la Ciudad con el mismo resultado: largas filas o surtidores cerrados. La situación no es nueva. Desde que comenzaron las restricciones, cientos de conductores recorren distintos puntos de La Plata, Berisso y Ensenada intentando encontrar alguna boca de expendio con disponibilidad. Las demoras pueden extenderse durante horas y, en muchos casos, los usuarios llegan a la estación para encontrarse con que el cupo diario ya se agotó. En el caso de Inés, el problema tiene además un impacto directo sobre su trabajo. Se dedica a la venta de indumentaria y utiliza el auto para realizar entregas y trasladar mercadería. “Desde ayer estoy dando vueltas. Me fui hasta la Ruta 36, después me dijeron que había sobre la Ruta 2, pero ya era demasiado lejos”, explicó.
Según contó, durante los últimos días logró cargar combustible únicamente después de largas esperas. “Me hice filas de tres horas y cuando faltaban pocos autos para llegar te decían que ya no había más gas. Eso te pone mal porque uno tiene que seguir trabajando”, sostuvo. La mujer también describió el clima de tensión que se vive en las estaciones de servicio. “No está bueno que terminemos peleando entre vecinos. Acá el problema es otro y tendrían que solucionarlo”, afirmó. Mientras esperaba la asistencia para mover su vehículo, Inés seguía recibiendo mensajes sobre nuevos reclamos y cortes de tránsito vinculados a la crisis. Su historia terminó convirtiéndose en una postal más del problema.
SUSCRIBITE a esta promo especial