Un insólito y peligroso accidente vecinal se registró durante las últimas horas en el barrio de Los Hornos. Un camión recolector de residuos de la Municipalidad de La Plata quedó completamente incrustado y atrapado dentro de una profunda fosa de asfalto abierta en la intersección de las calles 160 y 70.
Según relataron con indignación los propios vecinos a este medio, el origen del problema se remonta a casi tres semanas atrás, cuando una cuadrilla de Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) se presentó en el lugar para intervenir una cañería rota. “Hace 20 días la empresa ABSA arregló una pérdida de agua importante en la esquina de 160 y 70. Sacaron los tubos del desagüe, pero nunca vinieron los del Municipio a arreglar y hacer un parche de asfalto”, detalló un vecino de la cuadra expuesta al peligro.
Sin embargo, tras finalizar la reparación de la red hídrica, ABSA se retiró de las calles dejando la calzada destruida y un vallado de contención provisorio. Con el correr de los días, y ante la falta de respuestas para repavimentar la brecha, la estructura de seguridad fue cediendo.
Cansados del bloqueo al tránsito y de convivir con la esquina semi-clausurada, los propios habitantes de la zona decidieron correr las vallas plásticas que obstaculizaban el paso. El desenlace previsible de la falta de señalización técnica y de un pozo relleno apenas con tierra floja ocurrió durante la jornada de recolección de basura habitual.
El pesado camión de residuos intentó avanzar por la esquina y el terreno cedió por completo bajo su peso, provocando que los neumáticos traseros quedaran enterrados y el chasis incrustado de forma directa en la reparación inconclusa. El vehículo oficial permaneció varado e inmóvil por más de tres horas, interrumpiendo el tránsito y requiriendo un operativo especial de remolque para ser liberado.
Para la comunidad de Los Hornos, el accidente del camión de basura no es más que la consecuencia inevitable de un sistema de reclamos urbanos que se encuentra totalmente roto y desarticulado entre las empresas públicas y los centros comunales. “Ya hice el reclamo pero nadie viene”, sintetizó con frustración el mismo vecino, exponiendo que las llamadas telefónicas y las alertas digitales presentadas formalmente no bastaron para alertar sobre una esquina que, desde hacía 20 días, avisaba que iba a terminar en un accidente.
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