La noticia del fallecimiento del doctor Carlos Ángel Natiello, destacado jurista argentino y presidente del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, provocó un profundo pesar en los ámbitos jurídicos y académicos de La Plata, ciudad donde desarrolló los últimos 28 años una marcada trayectoria en la Justicia.
Nacido el 6 de mayo de 1944 en Torquinst -Buenos Aires - fue el segundo de los tres hijos de Ángel Natiello y Carmen Stacco. Estudió Abogacía en la Universidad de Buenos Aires, donde años más tarde también ejerció la docencia, al igual que en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
Su carrera judicial comenzó en 1972, con la creación del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Ingresó como auxiliar cuarto y, a fuerza de trabajo y dedicación, recorrió cada uno de los escalones del Poder Judicial hasta convertirse en juez. Se desempeñó en Lomas de Zamora, San Isidro y Quilmes, donde integró la Cámara Penal, hasta que el 10 de febrero de 1998 llegó a La Plata como uno de los jueces fundadores del Tribunal de Casación Penal bonaerense.
Permaneció allí hasta sus últimos días y, desde enero de este año, ejercía la presidencia del máximo tribunal penal de la Provincia, coronando 54 años ininterrumpidos de servicio.
Quienes compartieron su vida laboral coinciden en que su principal legado fue su forma de ser. Lo recuerdan como un hombre cordial, afectuoso y siempre dispuesto a saludar con un abrazo o un beso, sin distinguir jerarquías, interesándose por la vida de sus compañeros.
El 24 de julio de 1964 conoció a Aida Rey, con quien contrajo matrimonio el 14 de febrero de 1970. Y formaron una familia junto a su hija, María Fabiana, quien siguió sus pasos como abogada y defensora oficial penal. Su nieto Atilio ocupó también un lugar central en su vida.
Fuera de los tribunales encontraba refugio en la música, la pintura y la poesía. Tocaba el piano, pintaba al óleo y disfrutaba de las canciones de Al Jolson y Nat King Cole, además de la ópera. También fue un apasionado hincha de Lanús.
Humilde, austero y honrado, Carlos Natiello dejó una enseñanza que, sin dudas, trascendió su carrera profesional.
SUSCRIBITE a esta promo especial