La crisis que atraviesa la salud privada sumó un nuevo capítulo con el cierre del Sanatorio Médico Los Tilos y el reclamo de más de 30 cámaras y asociaciones que representan a clínicas, sanatorios y hospitales privados de todo el país. Las entidades solicitaron una reunión urgente con el Gobierno Nacional para encontrar una salida a una situación económica y financiera que, según advirtieron, pone en riesgo la continuidad de numerosas instituciones.
El escenario se da, además, en medio de un paro de médicos de cabecera y odontólogos de PAMI que culminará este viernes.
El atraso de los valores que reciben las prestadoras por sus servicios, el incremento de los costos operativos y las deudas acumuladas, especialmente por las prestaciones brindadas a afiliados de PAMI, forman parte de un escenario que compromete el funcionamiento de las instituciones. A esto se suma la incertidumbre por el vencimiento, en diciembre, del decreto de Emergencia Sanitaria y la falta de certezas sobre una eventual prórroga.
“El sector está en crisis, obviamente hace años, siempre está complicado”, señaló Néstor Porras, presidente de la Federación de Clínicas, Sanatorios, Hospitales y Otros Establecimientos de la Provincia de Buenos Aires (Fecliba), en diálogo con este diario.
El dirigente remarcó la necesidad de actualizar los aranceles para que acompañen la evolución de los costos. Según indicó, los valores que abona PAMI por las prestaciones registran un atraso promedio del 120%, una brecha que condiciona el funcionamiento de las instituciones y dificulta la planificación financiera.
En paralelo, esta semana, médicos de cabecera y odontólogos de PAMI llevan adelante un paro de 96 horas, impulsado por la Asociación de Profesionales de la Salud (APPAMIA), en reclamo de una actualización de los montos fijos que reciben por paciente. Actualmente, los médicos perciben $2.700 por afiliado y reclaman elevar esa cifra a $4.500. En el caso de los odontólogos, cobran $374 por paciente y solicitan un piso de entre $1.500 y $3.000.
SANATORIOS EN PELIGRO
“El panorama es muy difícil y siempre está tambaleando. No se puede proyectar, no sabemos si en diciembre se va a prolongar el decreto de emergencia”, advirtió Nestor Porras sobre una norma que alivia el cuadro impositivo, al menos, desde la pandemia.
El reclamo de las entidades nacionales que pidieron ser recibidas por el Gobierno apunta a evitar que las dificultades económicas deriven en nuevos cierres o paralizaciones. En un comunicado conjunto, advirtieron que la medicina privada concentra el 51% de los establecimientos con internación y el 56% de las camas disponibles en el país, además de generar empleo directo para más de 330.000 trabajadores de la salud.
En ese contexto, alertaron que una reducción de la capacidad asistencial privada trasladaría parte de la demanda a los hospitales públicos, que ya enfrentan una importante presión sobre sus servicios. Las prestadoras reclaman una instancia de diálogo con las autoridades nacionales para garantizar la continuidad de la atención de millones de personas.
SANATORIO PLATENSE
La preocupación tuvo una expresión concreta en La Plata. Ayer se conoció el cierre del Sanatorio Médico Los Tilos, ubicado en 2 y 41. Según denunciaron sus trabajadores, la decisión fue sorpresiva y no se comunicó de manera adecuada.
“Nunca se comunicaron con nosotros para avisar de esta drástica medida. Sí nos mandaron un texto con fecha del 3 de septiembre para avisar que cerraban solo por un mes con motivos de refacciones, pero lo cierto es que es un vaciamiento y ya la cerraron para siempre. Nuestros abogados dijeron que ya cerró y esto lo confirmamos además con el sindicato. Seguramente, nos vamos a organizar para reclamar por nuestro trabajo”, sostuvo un trabajador en diálogo con este diario.
Hasta el momento, no hubo un comunicado oficial que precisara los motivos del cierre. Desde el sector, en tanto, señalaron que circulan versiones sobre una posible quiebra, aunque esa situación no fue confirmada. Ante Fecliba, desde el establecimiento solamente presentaron la misma notificación por reformas que habían enviado a los empleados.
“Más allá de la crisis y la situación puntual, este tipo de sanatorios pequeños compiten con instituciones más grandes, como el Hospital Español, el Instituto Médico Platense o Ipensa. Y, como pasa en otros rubros, los primeros en caer son los más chicos”, analizó Porras.
Según contaron los empleados, no sería la primera vez que el establecimiento atraviesa una situación de este tipo. “Anteriormente se denominó Clínica Integral hasta que se presentó en quiebra y siguió con otro nombre”, señalaron.
UN HOGAR AL LÍMITE
Las dificultades para sostener las prestaciones también alcanzan a las instituciones que alojan a personas con discapacidad.
En La Plata, familiares de residentes y trabajadores del hogar Aliwen, perteneciente a la Asociación Ceferino Namuncurá, alertaron por la falta de pagos de IOMA y advirtieron que la situación pone en riesgo la continuidad del servicio que brindan.
El establecimiento, ubicado en 96 entre 6 y 7, alberga a personas con discapacidad mental que viven allí y dependen de la atención permanente que brinda la institución. Según denunciaron desde el hogar, la obra social bonaerense adeuda las prestaciones desde junio de 2026, una demora que ya compromete el funcionamiento cotidiano.
“Nos deben cuatro meses y ya no tenemos recursos para seguir. Si no cobramos, no podemos pagar los sueldos, los aportes ni los servicios”, señalaron desde la institución, al hacer público el reclamo.
La preocupación también alcanza a los familiares de los residentes, que temen que la falta de fondos afecte la continuidad de los cuidados. En ese marco, reclamaron que se regularicen los pagos para que la Asociación Ceferino Namuncurá pueda seguir funcionando y garantizar la atención de las personas alojadas.
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