La escena volvió a repetirse en los accesos a las estaciones de GNC de La Plata: hileras interminables de vehículos avanzando a paso de hombre, mangueras cruzadas sobre los surtidores y carteles con la leyenda “sin GNC”.
El ingreso de un frente de frío extremo a la región disparó el consumo domiciliario de calefacción, obligando a la empresa distribuidora a activar el protocolo de emergencia energética y cortar el suministro de gas natural comprimido (GNC) en las estaciones de servicio que operan bajo el esquema de contratos interrumpibles.
La medida, notificada por la distribuidora Camuzzi a los puestos de expendio locales, busca priorizar de forma estricta la demanda de los hogares, hospitales y servicios esenciales. Sin embargo, la interrupción del servicio genera un severo impacto socioeconómico en la capital bonaerense, donde miles de familias y choferes del transporte público de pasajeros dependen del insumo para sostener su actividad diaria.
Los sectores más castigados por esta contingencia volvieron a ser los taxistas, remiseros y trabajadores de aplicaciones de viaje o deliverys. Para estos colectivos, migrar de manera forzosa hacia la nafta super representa multiplicar por tres o cuatro los costos operativos diarios, licuando de manera inmediata su margen de ganancia en medio de un contexto económico complejo.
Durante las primeras horas del corte, las contadas estaciones que cuentan con contratos firmes o cupos remanentes registraron demoras de más de 45 minutos y filas que superaron las cinco cuadras de extensión. La desesperación por reabastecerse antes de que se agoten los metros cúbicos asignados por día derivó en momentos de tensión entre conductores e inconvenientes en el tránsito en los alrededores de estaciones que expenden el GNC.
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