El endeudamiento de los hogares que alquilan alcanzó niveles críticos en el país y configura una de las caras más complejas de la crisis habitacional. De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional Inquilina de junio de 2026, impulsada por Inquilinos Agrupados, el 73% de las familias inquilinas arrastra deudas de diversa índole.
La urgencia económica llevó a que el 55% de los encuestados debiera endeudarse para comprar alimentos, mientras que un 37% recurrió al crédito o a préstamos para lograr pagar el canon mensual del alquiler.
El panorama se agrava al analizar la capacidad de pago: el 55% de los hogares endeudados registra atrasos en sus cuotas o compromisos (lo que representa al 38% del total de los inquilinos), un guarismo que escala al 80% en aquellos casos donde el endeudamiento se originó para cubrir las expensas ordinarias.
El fenómeno exhibe un impacto territorial asimétrico, con registros de endeudamiento más severos en la Provincia de Buenos Aires (78,5%) y en el interior del país (80,5%), en comparación con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (64,1%).
En este contexto de asfixia financiera, casi un 30% de los hogares se encuentra en situación de emergencia habitacional al acumular sobrecarga del alquiler, mora y mudanzas forzosas.
De hecho, el 20% sufrió un “desalojo económico” en el último trimestre por la imposibilidad de afrontar los montos exigidos.
Para sostener el techo, el 47% de los inquilinos debe recurrir a más de dos trabajos, en un escenario donde la media del salario destinada al alquiler se ubica en el 40%, alcanzando al 50% o más en el 48,5% de los casos.
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