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Del pan a los servicios: en La Plata, cómo funciona el “trueque digital” entre vecinos

Se implementa como un sistema de crédito mutuo que permite intercambios mediante una aplicación. Tiene unos 100 integrantes

Por Redacción

Una especie de “trueque digital” impulsado por vecinos funciona en la Región a través de un sistema de crédito mutuo que permite intercambiar productos, servicios y oficios mediante una plataforma digital. Desde la aplicación, los participantes pueden ofrecer desde alimentos y ropa hasta trabajos de construcción, clases o asesoramiento profesional.

Así como en la crisis de 2001 aparecieron los clubes de trueque, esta alternativa reaparece en un momento económico difícil, donde muchas familias aseguran que el sueldo ya no alcanza hasta fin de mes. En este contexto, la propuesta promueve una red de intercambio para resolver necesidades cotidianas sin la necesidad de usar dinero.

Justamente, “¿Qué pasa si no hay dinero?” fue la pregunta que motivó la iniciativa en el año 2016, cuando surgió esta herramienta, que también busca fortalecer la economía local, según se explicó desde la coordinación del sistema.

Participan alrededor de cien personas. Además del intercambio diario mediante la aplicación, también se realizan encuentros presenciales semanales para concretar los canjes, que actualmente funcionan en los centros culturales “Macá”, en Villa Elisa —Diagonal 4 y Diagonal 424—, y en el Olga Vázquez, situado en avenida 60 entre 10 y 11, en el casco urbano platense.

Se puede ofrecer prácticamente de todo: servicios de peluquería, pintura, arquitectura, talleres, clases particulares, alimentos, ropa, entre una amplia variedad de rubros. También se ofrecen productos usados, como bicicletas, o trabajos de construcción y refacción. La lógica es que cada participante aporta lo que sabe hacer, produce o ya no usa y lo cambia con otros integrantes de la red comunitaria.

“La propuesta busca fortalecer el intercambio entre vecinos, promoviendo el comercio y la ayuda mutua. A diferencia de un banco tradicional, funciona sin intereses y mediante créditos entre los propios participantes”, explicó Pablo Cabo, vecino de City Bell, quien ofrece servicios de arquitectura y alimentos y forma parte de la coordinación de la iniciativa, que nació como “Moneda PAR” y hoy funciona como asociación mutual.

Según detalló, el procedimiento es similar a una especie de “trueque”, aunque aclaró que no se trata de un intercambio directo. “Funciona con una billetera digital. Vos podés llevarte algo hoy y después ofrecer un servicio más adelante para equilibrar tu cuenta”, señaló.

Cabo sostuvo que cualquier persona puede participar y que, aunque la aplicación es digital, quienes no tienen celular también pueden sumarse. Además, explicó que existe un crédito inicial para aprender a usar el sistema y que, para acceder a créditos mayores, es necesario asociarse a la mutual, cuya cuota es de 100 pesos mensuales. “La recaudación se utiliza para el gasto administrativo de la mutual”, aclaró.

La experiencia desde adentro

Luis Sorgentini participa de la comunidad desde 2020, aunque ya tenía experiencia en la Red Global de Trueque durante la crisis de 2001. Como arquitecto, comenzó ofreciendo servicios profesionales y colaborando en diseños para cooperativas y huertas agroecológicas. Sin embargo, al detectar que dentro de la comunidad había más demanda de alimentos que de arquitectura, empezó a organizar compras colectivas de harina agroecológica y quesos de cooperativas vinculadas a la Universidad Nacional de La Plata. “El mercado tradicional deja afuera a mucha gente. Acá se genera una economía local donde los vecinos pueden ofrecer lo que hacen y conseguir otras cosas a cambio”, sostuvo.

Xila Ohman se sumó hace dos años y ofrece libros, productos de alfarería y cerámica, kéfir, ropa y también sus servicios como terapeuta y docente de psicología comunitaria. “Hay quienes llevan verdura, harina, huevos o quesos. En éstos tiempos difíciles, ayuda a no llegar a situaciones de necesidad”, explicó.

Ana Ramos también es parte y comenzó intercambiando budines veganos y brownies sin TACC y luego sumó distintos alimentos saludables como leche vegetal, semillas, harinas alternativas y legumbres. Además, contó que en los encuentros también circulan ropa, herramientas y artículos que se necesitan en la casa. “Es una iniciativa solidaria que ayuda mucho a la economía del hogar y plantea una alternativa”, señaló.

Por su parte, Sergio Proccacini, de Sicardi, explicó que ofrece especias y condimentos que produce. También cultiva azafrán, entre otros productos. “En esta época complicada se está sumando gente”, resumió.

La iniciativa surgió en 2016 impulsada por el ingeniero Mario Cafiero (1956-2020), quien orientó su trayectoria en la actividad política a temas del trabajo cooperativo y mutual.

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