En la renovada plaza San Martín, a metros del monumento que recuerda al Libertador, agoniza el retoño del pino histórico a cuya sombra el prócer redactó el parte de la batalla de San Lorenzo.
Así lo plantean vecinos que denuncian el descuido del ejemplar y especialistas consultados por este diario.
El ejemplar que hoy carece de follaje fue traído en 1941 por dirigentes del club Universitario, entre ellos Anselmo Marini, luego gobernador bonaerense entre 1963 y 1966, tal como lo indicaba una placa ubicada al pie del ejemplar: : “Retoño del Pino de San Lorenzo: Dios le dio vida, San Martín historia”.
La placa, que desapareció hace varios años, estaba en el cantero redondo en donde permanece, inclinado, el retoño del pino. En cuanto al árbol, se lo ve debilitado por plagas y sucesivas podas que le fueron quitando sus ramas inferiores y con eso parte del equilibrio vertical al pino piñonero (Pinus pinea), situado -desde su trasplante- en un cantero circular a metros de la calle 50. Hoy muestra su copa, casi sin follaje.
“Está casi muerto”, definió una ingeniera forestal e investigadora de la UNLP que también se chocó con el cuadro en los últimos días. Lo mismo se indicó desde el Foro en Defensa del Árbol: “Diría que está seco. Ocurrió luego de la finalización de la remodelación de la plaza”, se apuntó en lo que luego se calificó como “gravísimo” por el contenido histórico del ejemplar.
Hace tiempo que ingenieros forestales y otros especialistas sugirieron la adopción de medidas tendientes a garantizar la sobrevida del ejemplar. El último y más fuerte reclamo fue formulado en febrero de 2015 por la fundación Biosfera, la Biblioteca Euforión, la Universidad Popular Alejandro Korn (UPAK), el club Universitario, la Federación de Asociaciones de Jubilados y Pensionados, el Centro de Residentes Riojanos, la Asociación Cultural Sanmartiniana, el Centro de Fomento General San Martín y el Instituto Belgraniano, entre otras entidades.
El 3 de febrero de 1813, las fuerzas españolas que intentaban tomar el Convento de San Carlos Borromeo, en la localidad de San Lorenzo -provincia de Santa Fe- fueron repelidas y derrotadas por los granaderos al mando de San Martín. Tras la gloriosa batalla, que se libró a orillas del Paraná, el ilustre correntino se protegió con la sombra de un pino para dictar al teniente Mariano Necochea el parte en el que comunicaba al Superior Gobierno la buena nueva.
“Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores” vaticinó sin error San Martín en ese parte que redactó bajo la sombra del pino, uno de cuyos retoños está hoy desfalleciente.
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