Una denuncia que un grupo de vecinos de la zona de Abasto hizo llegar a EL DIA puso bajo la lupa el funcionamiento de una cantera ubicada en inmediaciones de la avenida 520 y la Ruta 2, a la altura del kilómetro 56, cerca del acceso identificado con un cartel de “La Tosquera”.
Según el testimonio, el predio es utilizado para extraer tierra destinada a la fabricación de ladrillos. Los denunciantes sostienen que la excavación habría alcanzado niveles de agua subterránea y que, desde entonces, se utilizan bombas para mantener seca la zona de trabajo.
“Están deprimiendo napa, pero a morir noche y día. Eso tira millones, millones de litros”, afirmaron la fuentes, que pidió preservar su identidad por temor a posibles represalias.
Los denunciantes aseguraron haber observado un caño de aproximadamente cuatro pulgadas por el que el agua sería expulsada de manera permanente. “El chorro completo noche y día, porque no pueden parar eso, porque si no sube el nivel”, relataron.
Ante esto, desde la ONG Nuevo Ambiente ya anticiparon que realizarán una presentación formal ante las autoridades competentes y hubo otras entidades de la Región interesadas en acompañar el reclamo.
La excavación y el agua subterránea
De acuerdo con los testimonios, el problema comenzó cuando la extracción avanzó hasta alcanzar el agua ubicada por debajo del nivel habitual del terreno.
“Se mandaron para abajo y entonces, ¿qué pasa? Al tocar el agua abajo de las napas, se les subió el agua”, explicó el denunciante al describir el mecanismo por el cual la actividad extractiva habría obligado a mantener el bombeo.
La fuente estimó que el nivel del agua en esa zona se encontraría, en promedio, a unos 17 metros de profundidad. Sin embargo, aclaró que no cuenta con estudios recientes que permitan determinar con precisión qué acuífero está siendo afectado.
“Puede ser el Pampeano o el Puelche. Es buena agua toda esa zona. Es agua que se puede usar”, sostuvo. En efecto, la afirmación sobre la calidad y el origen del agua debería ser corroborada mediante estudios hidrogeológicos y análisis de laboratorio. El propio testimonio distingue esta situación de las obras que deprimen napas superficiales para realizar construcciones.
"Cuando transitan por 520, llegan al cruce de la ruta 2, agarran como para para la para Mar de Plata, por la misma ruta. Son 2 0 3 kilómetros Van viendo que para la mano izquierda van a ver un cartel que dice la tosquera. Y ahí ahí tiene la entrada justo. No tienen cómo perderse", graficaron.
Y sumaron para ilustrar el lugar: "De ahí van orillando, que esos son los 800 metros, marca la misma tosquera. El cartel marca 800 metros para adentro. Y a la mano izquierda van orillando, van viendo agua y van viendo despacio que van a escuchar ruido del agua que descarga en la misma, en esa zanja".
Uno de los puntos centrales de la denuncia es que, según la fuente, el agua extraída no sería un residuo contaminado sino agua subterránea potencialmente aprovechable.
“Agua sana que se puede usar para tomar, agua de pozo que puede usar la gente de ahí del barrio, de la zona de El Pato”, afirmaron.
El denunciante cuestionó especialmente que el agua sea bombeada para permitir la continuidad de la extracción de tierra y posteriormente descargada hacia el sistema de arroyos de la región.
“El agua viaja por todos los arroyos, agarra por el arroyo El Gato y desemboca allá en el Río de la Plata”, describieron. La cantidad efectivamente extraída, el destino del agua y su eventual impacto sobre los niveles freáticos son cuestiones que requieren mediciones y controles oficiales para ser determinadas.
Una cantera que funciona desde hace años
Las fuentes aseguraron que la explotación no sería reciente y que la cantera lleva varios años funcionando en el sector.
Según el relato de los vecinos que se contactaron con EL DIA, la actividad consiste en retirar tierra mediante maquinaria pesada, cargarla en camiones y trasladarla posteriormente a establecimientos donde se utiliza como materia prima para la fabricación de ladrillos.
Los testimonios plantea que, al profundizar progresivamente la excavación, la explotación habría llegado a un punto en el que mantener el terreno seco requiere un bombeo continuo.
“Si ellos paran las bombas se les sube el agua”, sostuvieron los denunciantes. En efecto, para las fuentes, la alternativa debería ser trasladar la extracción a terrenos donde no sea necesario intervenir sobre las reservas subterráneas. “Vayan a comprar otro terreno y saquen tierra de arriba y no exploten el agua”, reclamaron.
El dato que genera alarma
La principal preocupación expresada por las fuentes no está solamente en la extracción de tierra, sino en el bombeo continuo de agua subterránea como consecuencia de la profundización de la cantera.
“Hace muchísimo que noche y día te tira millones de litros de agua desechadas que no vuelven”, afirmaron.
El dato central que debería determinar una investigación técnica es cuánto volumen de agua se está extrayendo efectivamente, de qué formación acuífera proviene, hacia dónde se descarga y si la operación modifica los niveles del agua subterránea en el área.
También debería establecerse si el bombeo cuenta con autorización y bajo qué condiciones ambientales se permite la explotación de la cantera.
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