El Consejo Profesional de Química de la provincia de Buenos Aires recordó que durante el último año se registraron otros incidentes similares en establecimientos educativos y señaló que aún no obtuvieron respuesta a una propuesta presentada al Ministerio de Educación bonaerense para fortalecer la prevención y la capacitación en laboratorios escolares.
El reciente derrame de amoníaco ocurrido en el Colegio Albert Thomas de la ciudad de La Plata, que obligó a evacuar preventivamente el establecimiento y movilizó un importante operativo de emergencia, volvió a instalar el debate sobre las condiciones de seguridad química en los establecimientos educativos donde se manipulan sustancias potencialmente peligrosas.
Ante este episodio, el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires manifestó su preocupación y advirtió que el hecho debe servir para revisar los procedimientos de prevención, actualizar los protocolos de actuación y fortalecer la capacitación del personal que desarrolla actividades experimentales en escuelas e instituciones de formación técnica.
Desde la entidad recordaron que el caso de La Plata no constituye un hecho aislado. Durante 2025 se registraron al menos otros dos incidentes de características similares: uno en un establecimiento educativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otro en la ciudad de Pergamino, ambos vinculados a accidentes ocurridos durante actividades de laboratorio.
Para el Consejo, la reiteración de estos episodios “pone en evidencia la necesidad de avanzar en políticas preventivas que incluyan infraestructura adecuada, planes de emergencia actualizados, mantenimiento periódico de las instalaciones y la participación de profesionales con formación específica en el manejo seguro de sustancias químicas”.
En ese sentido, la institución recordó que durante 2025 mantuvo reuniones con autoridades del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires para impulsar acciones destinadas a fortalecer la seguridad química en los establecimientos educativos. Entre las propuestas elevadas, informaron, se encontraba la implementación de programas de capacitación específicos para docentes que desarrollan prácticas experimentales y la incorporación de profesionales químicos matriculados en aquellas actividades que involucren sustancias peligrosas. Sin embargo, según comentaron, esas iniciativas aún no obtuvieron respuesta oficial.
"Cada incidente debe ser tomado como una oportunidad para revisar procedimientos y fortalecer la cultura de la prevención. La seguridad química no puede limitarse al laboratorio; debe abarcar todas las instalaciones donde existan sustancias o equipos potencialmente riesgosos. Las escuelas y establecimientos educativos tienen que contar con protocolos claros, personal capacitado y asesoramiento profesional para minimizar cualquier posibilidad de accidente", afirmó al respecto el presidente del Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Carlos Colángelo.
Asimismo, desde la entidad explicaron que el amoníaco es un compuesto ampliamente utilizado, especialmente en sistemas de refrigeración industrial y comercial, pero advirtieron que una liberación accidental puede provocar irritación en ojos, piel y vías respiratorias y, en concentraciones elevadas, ocasionar consecuencias de mayor gravedad. Por ese motivo, señalaron que resulta indispensable activar de inmediato los protocolos de emergencia, evacuar preventivamente a las personas expuestas y permitir la intervención de personal especializado.
Finalmente, el Consejo Profesional de Química reiteró que la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para evitar este tipo de incidentes y renovó su disposición para colaborar con las autoridades educativas y los organismos públicos en el desarrollo de estrategias que permitan fortalecer la seguridad química en las escuelas bonaerenses.
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