Hay personas que parecen llevar consigo una parte de la historia de una ciudad. Deura Faldiva Ghislieri es una de ellas. Platense de toda la vida, acaba de cumplir 100 años y detrás de esa cifra hay un siglo atravesado por historias familiares, trabajos, estudios, amistades y una enorme cantidad de recuerdos de La Plata.
Deula formó una familia que hoy se multiplica en cuatro hijos, 10 nietos y nueve bisnietos. Una verdadera legión familiar que la acompaña en esta etapa tan especial y que seguramente también se convirtió en protagonista de muchas de las historias que guarda en su memoria. Pero si hay algo que caracteriza su recorrido es que nunca se quedó quieta.
A lo largo de su vida trabajó como modista, un oficio que durante décadas estuvo ligado a la paciencia, la precisión y el trabajo artesanal. Entre telas, hilos, moldes y prendas fue construyendo una parte de su historia.
También fue encargada de edificio, otra tarea completamente diferente que le permitió conocer a vecinos, familias y distintas generaciones de platenses. Y como si los trabajos no fueran suficientes, Deura también decidió estudiar.
Una curiosa por naturaleza
Durante su vida se anotó en varias carreras, demostrando una inquietud que parece haberla acompañado siempre: las ganas de aprender.
Entre esas elecciones apareció Periodismo, una disciplina que de alguna manera terminó teniendo una presencia especial en su vida. Quizás por eso no sorprende que, un siglo después de su nacimiento, mantenga intacto el interés por conocer qué sucede a su alrededor.
Su vínculo con la información tiene además una tradición muy concreta: lee EL DÍA todos los días.
El diario forma parte de su rutina y también de esa relación cotidiana con La Plata. Una ciudad que, durante sus 100 años, cambió muchísimo: crecieron los barrios, aparecieron nuevos edificios, se modificaron las costumbres y se transformaron las formas de comunicarse. Pero hay cosas que permanecen.
Una centenaria que sigue al Lobo
Y entre esas pasiones que atraviesan generaciones aparece otra muy platense: el fútbol.
Deura es hincha de Gimnasia, una pasión que lleva consigo y que se suma a ese particular vínculo que tiene con la ciudad. El Lobo, las noticias locales, los recuerdos de toda una vida y la familia forman parte de ese universo cotidiano que la acompaña al llegar a los 100.
Su historia también es la de una mujer que atravesó buena parte del siglo XX y llegó al XXI viendo transformarse prácticamente todo a su alrededor.
Vivió épocas en las que las noticias llegaban principalmente a través del diario y la radio, mucho antes de que existieran los teléfonos celulares, las redes sociales y la información instantánea.
Vio cambiar la manera de trabajar, de estudiar, de viajar y hasta de comunicarse con familiares y amigos.
Y, sin embargo, hay una costumbre que permanece: sentarse a leer el diario y enterarse de qué pasa en La Plata.
Un siglo de historias
Cumplir 100 años no es solamente llegar a una cifra redonda. Es acumular recuerdos de cuatro generaciones, ver crecer una familia y convertirse en testigo de transformaciones que para otros forman parte de los libros de historia.
Deura tiene cuatro hijos, 10 nietos y nueve bisnietos que son parte de ese legado familiar construido durante un siglo.
Su historia reúne distintos mundos: el de la modista que trabajaba con sus manos, el de la encargada que conocía la vida cotidiana de un edificio, el de la estudiante que decidió seguir aprendiendo y el de la hincha tripera que nunca dejó de seguir al Lobo.
Y también el de una lectora fiel que, a los 100 años, mantiene una costumbre que atraviesa generaciones: leer EL DÍA para saber qué pasa en la ciudad que siempre fue su casa. Un siglo después de haber comenzado su historia, Deura sigue teniendo algo que contar. Porque si hay algo que sobra cuando se llega a los 100 años, son historias.
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