La prioridad de paso en una esquina puede estar establecida por ley, pero en las calles de La Plata muchas veces parece resolverse de otra manera: a fuerza de bocinazos, maniobras apresuradas y discusiones entre conductores. En ese escenario, la Provincia incorporó modificaciones al Código de Tránsito bonaerense para precisar las reglas de circulación en cruces y encrucijadas. Los cambios ya están vigentes y mantienen como principio general la prioridad del vehículo que llega desde la derecha, aunque incorporan distintas excepciones. Pero, ¿qué sucede en el terreno del asfalto?
La reforma busca aclarar situaciones que hasta ahora podían dar lugar a interpretaciones diferentes. Entre ellas, establece que quienes llegan desde una calle de menor jerarquía deben ceder el paso a los vehículos que circulan por avenidas, rutas, autopistas y otras vías principales. También contempla situaciones particulares en rotondas, cruces ferroviarios y calles de tierra, además de reforzar la prioridad de los peatones que atraviesan por los lugares habilitados.
Sin embargo, el problema de la circulación en La Plata no parece limitarse a la interpretación de las normas. En el casco urbano, la convivencia entre automóviles, motos, colectivos, taxis, bicicletas y peatones plantea dificultades que se repiten a diario. La falta de respeto por las prioridades, las bocinas constantes y las maniobras imprudentes forman parte de un paisaje que se vuelve especialmente complicado durante las horas de mayor movimiento.
QUÉ SUCEDE EN LAS CALLES
Juan Carlos Berón, dirigente del Sindicato Unión Conductores de Taxis de La Plata, en diálogo con EL DIA considera que las nuevas disposiciones no modificarán demasiado lo que sucede en la calle si no existe un mayor control. Según su experiencia cotidiana, son frecuentes los cruces en los que los conductores intentan avanzar sin respetar a quien tiene prioridad.
La situación también se traslada a la relación con los peatones. Berón sostiene que quienes manejan deberían detenerse para permitir el cruce de las personas y cuestiona las bocinas y los insultos que reciben quienes caminan por la ciudad. A su entender, la discusión no pasa solamente por quién tiene derecho a avanzar, sino por una convivencia vial en la que muchas veces prevalece la impaciencia.
“En la Ciudad prevalece la impaciencia en lugar de la convivencia vial”
Los problemas se profundizan en determinados horarios. El dirigente identifica tres franjas especialmente complicadas: entre las 7 y las 10, al mediodía y durante la tarde, entre las 17 y las 20. En esos momentos, la circulación se vuelve más lenta y los conflictos se multiplican. Uno de los ejemplos más habituales aparece en las inmediaciones de las escuelas, donde los vehículos que esperan para retirar a los chicos suelen ocupar una segunda o incluso una tercera fila, con calles parcialmente bloqueadas.
MEDIOS DE TRANSPORTE
El espacio que utilizan los distintos medios de transporte es otro de los puntos de conflicto. Berón plantea que los colectivos, taxis y remises deberían contar con alguna consideración especial por trasladar pasajeros y tener que garantizar su seguridad. En particular, advierte sobre las dificultades que enfrentan los colectivos cuando deben frenar bruscamente en medio del tránsito, con varias personas viajando a bordo. Se trata de un reclamo del sector que no forma parte de las nuevas disposiciones provinciales.
Frente a este panorama, una de las propuestas que plantea es recuperar una mayor presencia de inspectores en las calles. Según su mirada, la intervención directa de personal de tránsito durante los horarios pico podría contribuir a evitar maniobras indebidas y ordenar los cruces más congestionados.
La comparación con la Ciudad de Buenos Aires también aparece en su diagnóstico. Berón sostiene que muchos conductores que en La Plata incumplen las normas modifican su comportamiento cuando circulan por Capital Federal, donde perciben una mayor presencia de controles y sanciones. La diferencia, desde su perspectiva, muestra que la conducta al volante no depende solamente de conocer las reglas, sino también de las consecuencias de no respetarlas.
DISCUSIONES
En una Ciudad donde las discusiones por el espacio de circulación se repiten en las esquinas, las escuelas y las avenidas, el desafío excede la letra de la ley: también requiere controles efectivos y conductores dispuestos a respetar las prioridades.
El próximo desafío será comprobar que los conductores están al tanto de las modificaciones sobre las prioridades de tránsito y si las mismas llegan a respetarse.
“Un tema es saber la normativa y otra aplicarla, aceptarla y manejar en consecuencia”, dijo un instructor de manejo vial que habló con este diario.
También apuntó que ante este cambio se debieran hacer campañas informativas intensivas para ayudar a difundir las novedades y que se puedan plasmar en la vía pública.
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