Mientras el propio Gobierno reconoció oficialmente que el deterioro del sistema ferroviario pone en riesgo la salud de los pasajeros, las transferencias del Tesoro a la operadora de los trenes metropolitanos cayeron 22,6% en términos reales durante los primeros cuatro meses de 2026. La reparación general de las 24 locomotoras de la línea San Martín, adjudicada a fines de 2023, todavía no comenzó.
El sistema ferroviario metropolitano continúa atravesando una situación crítica a más de dos años de la declaración de la Emergencia Ferroviaria. Documentos oficiales del Gobierno nacional, datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) y un reciente informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) muestran atrasos en el mantenimiento del material rodante y demoras en reparaciones consideradas necesarias para la operación de las líneas.
El propio Gobierno reconoció la gravedad de la situación. En los fundamentos del Decreto 312/2026, publicado el 4 de mayo en el Boletín Oficial, sostuvo que “el deterioro de los diferentes componentes del sistema ferroviario pone en riesgo no solo la calidad del servicio sino, principalmente, la salud de los pasajeros”.
La Emergencia Ferroviaria había sido declarada originalmente en junio de 2024 y fue prorrogada este año hasta el 14 de junio de 2028, ante la persistencia de las condiciones que dieron origen a la medida.
Uno de los principales problemas se encuentra en el mantenimiento del material rodante. Según información difundida oficialmente por Trenes Argentinos, el 75% de los trenes eléctricos de las líneas Roca, Sarmiento y Mitre -más de 500 coches- presenta atrasos en sus revisiones programadas.
La situación también alcanza a uno de los componentes críticos para la seguridad de las formaciones. En agosto, el Gobierno informó que se encontraba avanzando en la adquisición de repuestos originales para realizar el mantenimiento integral de los sistemas de frenos de más de 700 coches eléctricos de esas tres líneas. La propia Secretaría de Transporte definió al sistema de frenado como uno de los principales sistemas de seguridad de los trenes.
Menos transferencias en plena emergencia
La situación del material rodante coincide con una reducción real de los recursos transferidos a la empresa encargada de operar los servicios.
De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso, durante los primeros cuatro meses de 2026 la Sociedad Operadora Ferroviaria recibió aproximadamente $310.000 millones en transferencias del Estado nacional, lo que representa una caída del 22,6% en términos reales respecto del mismo período de 2025.
La evolución contrasta con lo ocurrido en el conjunto de las empresas públicas: durante ese mismo período las transferencias aumentaron 18,5% real interanual, impulsadas principalmente por los recursos destinados a Energía Argentina (ENARSA).
Las 24 locomotoras del San Martín siguen esperando su reparación general
Otro de los casos críticos se registra en la línea San Martín. Las 24 locomotoras CSR SDD7 que integran la flota original de la línea fueron puestas en servicio en 2013 y deben atravesar una reparación general al alcanzar los diez años de uso o los 900.000 kilómetros recorridos.
La licitación para realizar esos trabajos fue adjudicada a la empresa CRRC a fines de 2023. Sin embargo, el proceso acumuló importantes demoras: de acuerdo con la AGN, las órdenes de compra fueron emitidas recién en febrero de 2025 y el expediente había permanecido sin movimientos desde 2023 hasta comienzos de ese año.
El informe de la Auditoría también registró atrasos en distintos trabajos de mantenimiento del material rodante de la línea. Según información publicada en agosto sobre las conclusiones de ese relevamiento, la reparación general de las 24 locomotoras continuaba sin avances sustanciales.
En paralelo, el Gobierno incorporó este año tres locomotoras nuevas para reforzar el servicio del San Martín. La medida permitió sumar unidades a la flota, pero no reemplaza la reparación general pendiente de las 24 locomotoras originales.
Una emergencia prorrogada hasta 2028
La Emergencia Ferroviaria continuará vigente hasta junio de 2028. Al disponer su prórroga, el Gobierno reconoció que persistían las condiciones críticas que habían motivado la declaración original y planteó la necesidad de continuar con las inversiones destinadas a seguridad operacional, infraestructura y material rodante.
Los datos oficiales muestran, sin embargo, que una parte relevante del material rodante continúa con mantenimientos atrasados, mientras algunas de las intervenciones estructurales previstas acumulan años de demora.
La situación plantea un interrogante central sobre la implementación de la emergencia ferroviaria: cómo se compatibiliza el diagnóstico oficial sobre los riesgos del sistema con la caída real de las transferencias a la operadora y con las demoras que todavía presentan reparaciones consideradas esenciales para garantizar la seguridad y continuidad de los servicios.
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