El nuevo incremento en la Canasta de Servicios Públicos encendió una señal de alerta entre los comerciantes. Según un informe sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la canasta de servicios aumentó un 4,6 por ciento en julio y ya representa el 15 por ciento de los ingresos salariales promedio de los hogares. Aunque el dato corresponde a las familias, en el sector comercial advierten que el impacto también se hace sentir puertas adentro de los locales, donde los costos fijos continúan creciendo mientras las ventas permanecen estancadas.
“El impacto de los servicios públicos se viene sintiendo desde hace dos meses, principalmente por la luz y el gas. El agua también aumentó, pero al ser un monto menor por lo general tiene una incidencia más baja, aunque eso no quiere decir que no sume”, señaló el presidente de la Cámara de Comercio de La Plata, Diego Piancazzo.
A su entender, hoy el mayor impacto lo genera la electricidad, aunque advirtió que todavía resta conocer el efecto de las próximas boletas de gas correspondientes a los consumos de junio-julio y agosto-septiembre. “Depende del tamaño del local, de la cantidad de heladeras, de la iluminación y de la calefacción, porque hoy muchos comercios utilizan electricidad tanto para refrigerar como para calefaccionar. Una factura promedio ronda el millón y medio de pesos”, precisó.
Sin embargo, para el sector, el problema no es únicamente el aumento de las tarifas, sino que la facturación no acompaña esa escalada de costos. “El impacto es mayor cada vez porque la facturación se mantiene o está a la baja, mientras que los gastos fijos siguen subiendo todos los meses. La ecuación para muchos negocios ya no está dando”, sostuvo Valentín Gilitchensky, referente de la Asociación Comercial de Calle 8 y de la Federación Empresaria de La Plata (FELP).
A ese panorama se suma el incremento de los alquileres comerciales, que en muchos casos están indexados. “Aunque no aumente el precio de la mercadería, siguen subiendo los servicios y los alquileres. Está siendo muy difícil la situación para los comercios”, agregó.
UN SERVICIO CRÍTICO POR ACTIVIDAD
El peso de las tarifas varía según el rubro. En gastronomía, el gas representa uno de los principales costos operativos, mientras que para los comercios minoristas la mayor preocupación pasa por la electricidad.
“En indumentaria, marroquinería, calzado, kioscos y supermercados lo que más pesa es la luz”, explicó Gilitchensky.
En otros sectores ocurre algo similar. Las piletas climatizadas y los lavaderos registran un elevado consumo de gas por el funcionamiento de las calderas y los sistemas de secado, mientras que en los gimnasios el mayor gasto corresponde a la energía eléctrica.
Frente a este escenario, muchos comerciantes buscan reducir el consumo, aunque reconocen que el margen para hacerlo es limitado. “Se trata de economizar en calefacción, controlar que no haya pérdidas de energía y revisar el funcionamiento de los equipos eléctricos”, indicó Gilitchensky.
Sin embargo, aclaró que no siempre es posible aplicar recortes significativos. “Lo que más consume es la calefacción o el aire acondicionado, pero tampoco se puede apagar demasiado la iluminación porque forma parte de la imagen del comercio y de la experiencia del cliente”, explicó.
Una visión similar expresó Gastón Cello, presidente de la Asociación Comercial de Los Hornos, quien sostuvo que el incremento de los servicios, por sí solo, no representa el mayor problema, pero sí agrava una situación financiera ya delicada para muchas pequeñas empresas.
“Si bien ese aumento por sí solo no tiene demasiada incidencia en el comercio, sumado a todo lo que afrontamos ayuda a hacer crecer un poco más el déficit que varias empresas y pymes tienen hoy en día”, afirmó.
Según explicó, son numerosos los comerciantes que recurren al endeudamiento para mantenerse al día con sus obligaciones. “La realidad es que muchos pequeños empresarios se están endeudando para poder cumplir con todos los pagos”, aseguró y concluyó: “Cuando ya estás en déficit, cualquier aumento, por pequeño que sea, termina complicando aún más la situación. A eso se suman los alquileres”.
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