El proceso de desinstitucionalización de los pacientes crónicos del “Hospital Alejandro Korn”, de Melchor Romero, marca un cambio de paradigma en la atención de las personas con padecimientos de salud mental. Pero para que los pacientes puedan dejar los pabellones se necesita una infraestructura que permita sostenerlos fuera del hospital.
En ese sentido, desde el propio hospital se anunció la entrega de 30 viviendas destinadas a la externación de pacientes, como parte de un proceso que busca reemplazar el modelo de internación prolongada por alternativas de vida en la comunidad.
La pregunta es qué posibilidades existen de replicar ese proceso en el sector privado. Allí, el cierre de pabellones parece todavía lejano. “Cada día se requieren más camas. El tema es la cantidad de personas mayores con problemas cognitivos graves, las adicciones, los intentos de autoeliminación y todos los problemas de salud mental, que siguen en centros especializados a tal fin”, señaló Guillermo Salas directivo de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la Provincia de Buenos Aires (Acliba).
La demanda, se apuntó, también alcanza a pacientes de larga estadía. “Desde nuestros centros de internación clínica, los familiares de los pacientes con problemas cognitivos, adultos mayores, los dejan permanente”, indicó el portavoz de la entidad. Para avanzar con su externación se necesita una estructura que garantice el alojamiento y la continuidad de los cuidados, como el barrio creado en Romero, lo que supone una inversión difícil de afrontar para el sector privado.
“Tampoco hay que olvidar que una clínica es una empresa, entonces inevitablemente se cruza el factor económico”, sumó un especialista del sector a este diario.
En ese sentido, explicó: “La internación de un paciente agudo de corta estadía se paga más que la de un paciente crónico. Por lo que se va a buscar una rotación de camas”. En un contexto de alta demanda, como apuntaron desde Acliba, esto termina favoreciendo la rotación de pacientes agudos por sobre aquellos que requieren internaciones prolongadas.
Pero la externación de los pacientes de larga estadía requiere de una infraestructura que hoy no existe en el ámbito privado. La otra opción es que las familias se hagan cargo, una tarea que no resulta sencilla. “Es muy difícil encontrar que las familias puedan hacerse cargo de los pacientes al egreso. Todos los sanatorios de La Plata tenemos pacientes con condiciones de egreso, ya sea con internación domiciliaria o para que se hagan cargo los familiares, pero no los podemos egresar”, aseguró Salas.
Como ejemplo, se apuntó el caso de un sanatorio privado del Centro, donde habría entre siete y ocho pacientes en esta situación, aunque no todos corresponden a problemáticas de salud mental. Son personas que, por diferentes motivos, necesitan ser derivadas a un geriátrico, un centro neuropsiquiátrico u otra institución.
A esto se suma la falta de camas clínicas. “Creo que es un debate que se debe dar. Primero debe haber sectores en el privado para tal fin. La caída de camas en la ciudad de La Plata hace que los sanatorios estén llenos con camas clínicas”, señaló desde Acliba.
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