Maradona y Messi hicieron goles que parecen imposibles de explicar. Pelotas que se clavaron en un ángulo después de dibujar una curva perfecta, remates que cambiaron de dirección en el aire y pases tan precisos que parecían medidos con regla. Pero para la ciencia, todo tiene un porqué: detrás de cada efecto y cada trayectoria hay principios de “física pura”.
Con esa premisa, el Museo de Física de la Universidad Nacional de La Plata convirtió al Mundial en una excusa para acercar la ciencia a chicos y familias. Durante dos horas, experimentos, penales, trivias, intercambio de figuritas y juegos demostraron que detrás de cada pase, remate o gol también actúan las leyes naturales.
La propuesta, denominada “Sábado Mundialista”, fue organizada junto a la Dirección de Deportes de la UNLP, la cátedra de Fisiología Humana, docentes de la Facultad de Humanidades y el proyecto de extensión “Naturalmente Ciencia, un paso hacía la cultura científica”. El recorrido se dividió entre el museo, los laboratorios y el Campo de Deportes, donde los participantes pasaron de observar fenómenos físicos a experimentarlos con una pelota.
“Las actividades de estos sábados surgieron después de la pandemia porque queríamos que las familias también disfrutaran del patrimonio de la Universidad y no solo las escuelas que nos visitan durante la semana”, explicó María Florencia Cabana, coordinadora del área educativa del Museo de Física. En esta edición, la temática del Mundial permitió combinar divulgación científica, deporte y hasta un espacio de reflexión sobre el Mundial ‘78 y la memoria.
En las salas del museo, los chicos descubrieron cómo un futbolista logra imprimirle efecto a la pelota, cómo funciona la transmisión de datos por Bluetooth desde el balón hacia el VAR y construyeron pelotas con formas geométricas. También participaron de experiencias en 3D y de una particular versión de la tradicional “ola” de las tribunas para comprender, con sus propios cuerpos, algunos principios físicos.
La experiencia continuó al aire libre con partidos espontáneos, simuladores de penales y juegos como Spikeball y “Arosol”, donde conceptos como acción y reacción, rotación y movimiento dejaron de ser teoría para convertirse en práctica. “Los chicos ya saben cómo patear. Nosotros intervenimos para explicar por qué sucede eso”, resumió Ana Tarcica, del área de Extensión de Deportes.
“La física está presente en todo lo que hacemos cotidianamente, desde caminar hasta jugar o preparar un mate”, señaló Gabriel Tarducci, docente de la cátedra de Fisiología Humana. Según explicó, el objetivo fue que los participantes “vivencien la transferencia de esos principios físicos al deporte”.
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