Ante el avance del fenómeno climático de El Niño, que ya está provocando lluvias intensas y tormentas, entre los automovilistas surge la inquietud por la protección de sus vehículos frente a los daños que pueden ocasionar las inclemencias del tiempo. Si bien la mayoría de las pólizas ya contempla estos riesgos, la cobertura depende del tipo de seguro contratado, las condiciones de cada compañía y las características del vehículo.
La caída de árboles y ramas, el granizo y los anegamientos son algunas de las consecuencias que pueden dejar los temporales y que representan una amenaza para los vehículos que quedan expuestos en la calle. Los daños van desde cristales rotos y abolladuras en la carrocería hasta la entrada de agua en el habitáculo, entre otros.
Si bien la Superintendencia de Seguros de la Nación regula la actividad, cada compañía establece sus propias condiciones de contratación. Una de ellas es la antigüedad del vehículo, que determina a qué tipo de cobertura puede acceder según el modelo, aunque los límites entre aseguradoras no suelen variar demasiado.
TIPOS DE COBERTURA
Como referencia, según explicaron a este diario desde una de las principales aseguradoras de La Plata, los vehículos de hasta diez años pueden acceder a un seguro contra todo riesgo; los de hasta 12 años, a terceros completos; y los de hasta 20 años, a seguros de terceros.
La diferencia entre las coberturas es importante ante los fenónemos naturales. Así, el seguro contra todo riesgo es el más amplio: además de la responsabilidad civil, el robo y el incendio, cubre los daños propios del vehículo, como los que se producen en un choque o cuando se daña la carrocería mientras está estacionado.
Por su parte, terceros completos contempla responsabilidad civil, robo e incendio, tanto total como parcial, según las condiciones de la póliza. También puede incluir el robo de ruedas y daños en parabrisas y otros cristales. Además, en los planes más completos, incorpora protección adicional frente al granizo y las inundaciones.
Sin embargo, para el caso de un auto que queda sumergido en una cochera sin contar con el adicional por inundación, el productor aclaró que “si el daño es total y el auto resulta irreparable, la compañía puede reconocer la destrucción total por inundación”.
En cambio, los autos de hasta 20 años son los que tienen menos opciones de protección, ya que generalmente solo pueden acceder a seguros de terceros, que cubren los daños ocasionados a otras personas o bienes, pero no los propios.
INUNDACIONES Y CAÍDA DE ÁRBOLES
En el caso de una inundación, cuando el agua ingresa al vehículo, la aseguradora evalúa hasta dónde llegó y qué componentes resultaron afectados. Si alcanza el piso y las alfombras, puede ser suficiente una limpieza. Pero si incluye los asientos o el tablero, puede afectar componentes mecánicos, eléctricos y sistemas de seguridad, y provocar una destrucción total.
“No existe una altura de agua que determine si el daño está cubierto o no. La compañía analiza cada caso”, indicó el productor de seguros, al explicar que, si está incluida en la póliza, cubre tanto a los vehículos que circulan como a los estacionados en la vía pública o en cocheras, incluso subterráneas.
Ante la caída de ramas, árboles u otros objetos durante una tormenta, también importa el tipo de seguro. Si una rama provoca abolladuras o daños en la chapa, se necesita una cobertura contra todo riesgo. Mientras los que tienen tercero completo pueden contemplar la rotura de parabrisas, luneta y vidrios laterales, pero no roturas en la carrocería.
La situación cambia si cae un árbol entero y ocasiona deterioros de gran magnitud. En ese caso, puede quedar comprendido en la cobertura por destrucción total, incluso en seguros más básicos, siempre que contemplen esa protección. “Se considera cuando el costo de reparación supera el 80 por ciento del valor del vehículo en plaza”, señaló el productor de seguros.
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