El maple de 30 unidades de huevos que en la primera mitad del año llegó a tocar entre 4.000 y 4.500 pesos empezó a mover hacia arriba el precio, hasta una banda que va de 5.500 a 7.500 pesos. El aumento podría seguir y se asocia a un proceso de recomposición vinculado con una menor oferta, el aumento del costo de los cereales y una demanda que sigue creciendo.
El huevo es uno de los alimentos que ganó protagonismo en la mesa de los argentinos por su relación entre precio y aporte nutricional.
Las diferencias de precios aparecen, incluso, entre comercios que están a pocas cuadras, en el mismo barrio. En un autoservicio de 7 y 527 el maple se ofrecía a 5.500 pesos, mientras que en un local de 3 y 520 los huevos grandes llegaban a 7.500 y los chicos a 6.000, con una promoción de dos maples chicos por 11.500 pesos.
En otro comercio de 7 entre 517 y 518, el maple Nº 1 se vendía a 6.800 pesos, reflejando la disparidad con la que los consumidores recorren distintos negocios en busca de mejores precios.
Desde el sector productivo aseguran que el aumento responde a un reacomodamiento que comenzó semanas atrás. “Hay una recomposición generalizada del precio; está volviendo lentamente al valor que tenía el año pasado”, explicó Luis Besteiro, referente de Apasur, una de las entidades del sector. Según detalló, “se bajó la producción porque no soportaba los costos, entonces, las aves más viejas fueron a faena. También hubo un aumento grande en el precio de los cereales, que es el principal insumo nuestro”.
La explicación encuentra respaldo en el escenario nacional. De acuerdo con el Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH), Argentina alcanzó, en 2025, un récord de 398 huevos consumidos por persona al año, superando a México y ubicándose como el mayor consumidor per cápita del mundo.
El informe atribuye ese liderazgo a una producción cercana a 19.000 millones de huevos anuales, sostenida por un sistema altamente tecnificado y por la consolidación del huevo como una de las proteínas más accesibles para los hogares.
Ese crecimiento del consumo también ayuda a explicar la presión sobre el mercado interno. Cada vez más familias incorporan el huevo como sustituto de otras proteínas de mayor costo, la oferta se ajustó por la salida de aves de postura y el encarecimiento del alimento balanceado.
“En definitiva, se está volviendo lentamente al precio del año pasado”, insistió Besteiro, aunque reconoció que el reacomodamiento todavía genera diferencias importantes entre comercios.
En las góndolas de la Región, el impacto ya se siente en las compras cotidianas. Lo que hace unos meses era una de las alternativas más económicas para completar la canasta alimentaria hoy obliga a comparar precios entre barrios, justo cuando el huevo mantiene su lugar como uno de los alimentos más elegidos por las familias platenses para sostener el consumo diario de proteínas.
Productores regionales coincidieron en señalar a este diario que los precios estaban muy por debajo de los costos. Hace un año el precio de un producto de buena calidad rondaba los 8.000 pesos. Lejos de ir con la inflación, que se calcula por sobre el 30%, había retrocedido con fuerza.
“Venía comprando en el almacén de mi barrio a 6 mil pesos y esta semana subió a 7.300. me sorprendió un aumento de esa magnitud de un día para otro”, dijo Mercedes una vecina que hace sus compras en la zona de 3 y 54.
SUSCRIBITE a esta promo especial