La producción de tomate en La Plata exige una logística y un esfuerzo físico muy particular en comparación con otros cultivos. Sin embargo, la estacionalidad de la zona y las políticas de importación destruyen la previsibilidad del negocio.
“Respetamos las estaciones de cada producción, pero sí está entrando el tomate de afuera y me dijeron que está carísimo. Nosotros no tenemos esa suerte de poder producir porque ahora acá hace frío. En verano llegó a valer 3.000 pesos el cajón de tomate, pero con eso no cubrís nada, ningún gasto”, detalló Isabel Palomo, quien se dedica a la producción de este fruto, sobre los bajísimos márgenes comerciales que manejaron en la temporada alta.
A la falta de precios competitivos se le suma el alto costo operativo que requiere levantar la cosecha de esta planta. “Además, al ser un producto pesado necesitás tener hombres trabajando en la quinta porque cuesta mucho cosechar tomate por el tema que es muy pesado, costoso y hay que pagar embaladores. Además, el tomate y la lechuga por ahí valen un día caro y después bajan justamente porque entra producción de otro lado”, puntualizó la productora local.
En ese sentido, debido al ahogo del circuito tradicional, debió buscar alternativas fuera de los límites de la Ciudad: “Yo tengo ubicada mi producción en Capital Federal, que vienen a buscar acá directamente en lugares que lo conocen”.
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