Con la emoción intacta y el fuego como símbolo de memoria, Berisso vivió ayer uno de los rituales más representativos de la 49° Fiesta Provincial del Inmigrante. Desde las 15, la tradicional Posta del Inmigrante unió las sedes de las colectividades en un recorrido de nueve kilómetros que culminó con el encendido de la Lámpara Votiva en el Monumento a los Inmigrantes, marcando el inicio formal de las actividades centrales de la celebración.
La ceremonia comenzó en la sede de la Colectividad Helénica y Platón, en 8 y 164, con un acto encabezado por representantes de la Asociación de Entidades Extranjeras, embajadores del evento, autoridades municipales y referentes de las distintas colectividades que mantienen viva la tradición en la Capital Provincial del Inmigrante.
Tras la interpretación del Himno Nacional y del Himno de Berisso, la integrante de la colectividad anfitriona Guillermina Hassan recordó el significado del fuego dentro de la celebración. “La luz que no cesa recorrerá las calles de Berisso y la protegerá”, expresó al evocar el legado de la antorcha olímpica y su vínculo con la unión entre los pueblos.
La antorcha fue trasladada por jóvenes representantes de las distintas colectividades, que llevaron el fuego de sede en sede como una forma de enlazar historias, raíces y generaciones.
El recorrido, acompañado por vecinos, Bomberos Voluntarios, abanderados infantiles y representantes culturales, convirtió a las calles berissenses en un escenario de encuentro comunitario.
El cierre llegó al Parque Cívico, donde la Lámpara Votiva fue encendida por Dragones Rosas, mujeres sobrevivientes de cáncer de mama que practican remo en bote dragón como parte de su recuperación física y emocional. Con ese gesto, la llama quedó encendida y espera otra gran cita, el 13 de septiembre, con el desembarco en el puerto y la apertura del patio gastronómico.
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