Sobre diagonal 80, una de las arterias comerciales más tradicionales de La Plata, las persianas bajas y los carteles de liquidación empezaron a formar parte del paisaje cotidiano. Comerciantes de distintos rubros aseguran que atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años, golpeados por la caída de las ventas, el aumento de los alquileres y los costos fijos que, según describen, “ya no se pueden sostener”.
El fenómeno no es exclusivo de esa zona, aunque en la diagonal se volvió especialmente visible. Locales vacíos, negocios históricos que reducen horarios y otros que directamente abandonan el corredor comercial forman parte de una postal que preocupa tanto a comerciantes como a vecinos.
“No entra nadie”, resumió Guillermo Gardella, comerciante de materiales eléctricos y tercera generación de una empresa familiar instalada desde 1911. La frase se repite entre quienes aseguran que, aun en horarios tradicionalmente fuertes, el movimiento cayó de manera abrupta respecto de años anteriores.
En varios casos, los comerciantes afirman que las ventas actuales apenas alcanzan para cubrir gastos básicos. Alquileres, tarifas de servicios, impuestos y salarios aparecen como una combinación difícil de sostener en medio de un consumo retraído. “Abrimos prácticamente para pagar cuentas”, sostuvo Gardella.
El impacto también se refleja en los cambios dentro del propio circuito comercial. Algunos locales optaron por achicar estructuras, reducir personal o mudarse a barrios donde los alquileres resultan más accesibles. Otros decidieron continuar únicamente con ventas online para evitar costos de mantenimiento. “Estamos sobreviviendo. No me quiero imaginar la gente que tiene empleados. Cuando alguien viene a dejar un currículum yo les digo que lamentablemente no podemos tomar gente y que es un negocio familiar” explicó Beatriz, comerciante instalada desde el año 2000 en Diagonal 80 entre 1 y 2.
Según distintos referentes del sector comercial, la situación responde a una suma de factores que se profundizó durante el último año. “El consumo ha descendido muchísimo. Las plataformas digitales nos sacaron muchas ventas. El problema es que no hay plata en la calle, vos podes regalar la mercadería pero la gente no compra”, Guillermo Gardella.
Los números muestran la magnitud del problema. Un relevamiento reciente determinó que en la Ciudad existen 455 locales cerrados o en alquiler sobre un total de 4.739 comercios, mientras que en el microcentro el incremento interanual de persianas bajas supera el 30 por ciento.
A la vez, varios comerciantes remarcan que el problema no pasa únicamente por el valor del alquiler, sino por la imposibilidad de acompañar los aumentos con ventas reales. “Los servicios siguen aumentando, el combustible también y eso influye en el precio del producto” indicó Ricardo Ávalos, dueño del histórico local UNIVEL, ubicado en Diagonal 80 y 46.
Mientras tanto, sobre diagonal 80 la preocupación crece entre quienes todavía intentan sostener sus negocios abiertos. Algunos esperan un repunte del consumo durante los próximos meses; otros admiten que continúan únicamente “aguantando”. En medio de un escenario incierto, la tradicional diagonal platense muestra hoy una de las caras más visibles de la crisis comercial que atraviesa la Ciudad.
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