La desidia en el mantenimiento de las veredas del casco urbano platense volvió a encender las quejas de los vecinos que tomaron medidas por mano propia para evitar una desgracia. En la esquina de calle 51 y 21, un profundo bache en el tendido de baldosas se transformó en una verdadera trampa peatonal que amenaza la integridad física de cientos de personas que caminan diariamente por la zona.
El hundimiento se encuentra localizado de manera exacta a la salida de una reconocida pollajería de la ciudad. Según describieron los vecinos, el pozo se originó "hace más de un mes" y, lejos de ser vallado por las cuadrillas públicas, continúa agrandándose con el paso de los días.
Ante el riesgo inminente que el cráter representa, los vecinos del barrio se vieron obligados a improvisar una advertencia. Tuvieron que colocar un pedazo de cartón corrugado de gran tamaño sobre el agujero para hacerlo notar a la distancia y "para que no se caiga la gente" al salir del comercio o al cruzar la senda peatonal.
“Ya reclamamos a la Municipalidad. Parece que están esperando que se fracture alguien para venir a arreglarlo”, protestó con indignación uno de los comerciantes de la cuadra, exponiendo el malestar generalizado por la falta de respuestas operativas a través de las vías formales de reclamo.
La problemática de las veredas rotas y las baldosas flojas o faltantes en las esquinas céntricas de La Plata se consolidó como una de las demandas más repetidas por los habitantes de la región. En este caso particular multiplica las posibilidades de que un transeúnte sufra un tropezón o una lesión de gravedad.
Ante este panorama de abandono, los vecinos de la zona de 51 y 21 exigieron que se envíe de forma urgente personal técnico para reparar el sector dañado de la acera antes de que la desidia se traduzca en un accidente evitable.
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