El grupo solidario “Hadas Artesanas” recorre distintos comedores de la ciudad de La Plata para enseñar el oficio a los niños y permitirles fabricar su propia vajilla.
La iniciativa, surgida del taller platense Solci Cerámica, ya completó exitosas jornadas en instituciones de Los Hornos y busca reemplazar los tradicionales vasos de plástico descartables por objetos con valor afectivo durante los horarios de la merienda.
A través de este proyecto itinerante, el equipo conformado por Sol, Nico, Delfina, Gabi y Bianca se traslada a los barrios con arcilla y engobes para guiar a los menores en el modelado de las piezas, las cuales luego se hornean en el local de la calle 30 y regresan listas para su uso cotidiano. Los chicos no solo miran: amasan, modelan su propia taza, le ponen su inicial, eligen un color. Días después, esa misma taza vuelve al comedor para quedarse.
La idea de las Hadas Artesanas surgió casi sin planificar. En 2025, para el festejo del Día del Niño, el taller organizó una jornada en la que participaron más de 70 chicos. Después llegaron 500 pines de cerámica para una acción de concientización por el Mes Rosa. Fue ahí que el equipo entendió que el taller podía salir del taller.
“Queríamos cambiar el vaso de plástico descartable de la merienda por algo que tenga historia. Que no sea una taza que les regalan, sino una que ellos mismos hicieron. Cuando toman la leche en algo que salió de sus manos, la relación con ese objeto es otra”, explican desde el grupo.
En el taller "Solci Cerámica" lo definen con una frase que es su lema desde el inicio: “Que cada persona se lleve algo más que lo que trajo”. Y aclaran que no se trata de formar ceramistas perfectos. La propuesta, desde la primera clase para adultos hasta el taller en un comedor, es la misma: habilitar un espacio donde se pueda intentar, equivocarse y volver a empezar.
El proyecto se sostiene sin pauta ni auspicios. Es el propio ecosistema del taller -las clases regulares, las experiencias Solci Pop Up en bares y espacios gastronómicos de la ciudad y las experiencias privadas- el que permite bancar los materiales y los traslados de las acciones solidarias.
Por eso, para el grupo, las Hadas Artesanas no son un anexo. Son parte de la identidad del espacio. “Mucho más que cerámica”, dicen en su perfil institucional. Y en los comedores, eso se traduce en algo concreto: una fila de tazas desparejas, coloridas, con huellas dactilares marcadas, listas para la merienda del día siguiente.
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