La escultura fue instalada en el hall central de la institución. La pieza había sido donada por el Gobierno de Italia a la ciudad en 1936 y permaneció bajo distintas instancias de custodia y preservación.
El Hospital Italiano de La Plata inauguró este jueves una escultura de la Loba Capitolina, símbolo asociado a la fundación de Roma, en un acto que contó con la participación del intendente Julio Alak y autoridades de la institución y de la comunidad italiana.
La pieza fue instalada en el hall central del hospital y tiene su origen en una obra que el Gobierno de Italia donó a La Plata en 1936 como parte de los vínculos entre ambos países.
Durante el acto estuvieron presentes el cónsul general de Italia en La Plata, Pierluigi Schettino; el presidente del Hospital Italiano, Nazareno Fanelli; el director general, Roberto Martínez; y autoridades municipales, entre otros representantes.
La jornada incluyó la proyección de un video institucional, una exposición sobre la figura de Luperca y el descubrimiento de la escultura, que posteriormente recibió la bendición del presbítero Jorge Masuelli.
Una pieza con historia en La Plata
Según se informó, la escultura donada en 1936 atravesó distintas etapas de custodia, restauración y preservación. La Municipalidad dispuso ahora su guarda permanente en el Hospital Italiano.
La iniciativa contó además con la participación de la Federación de Asociaciones Italianas de La Plata (FAILAP).
Con esta incorporación, La Plata cuenta con dos réplicas públicas vinculadas con la Loba Capitolina: una ubicada en el sector sur de Plaza Italia, junto al monumento Alla Fratellanza, y la pieza de 1936 que ahora permanece en el Hospital Italiano.
La historia de la Loba Capitolina
La Loba Capitolina, también conocida como Luperca, es una representación tradicional vinculada con la fundación de Roma. Según la mitología romana, la loba amamantó a los gemelos Rómulo y Remo luego de que fueran abandonados en el río Tíber.
La escultura original de bronce se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma. Durante mucho tiempo fue atribuida al arte etrusco del siglo V a.C., aunque actualmente existen debates sobre su datación. Las figuras de Rómulo y Remo fueron incorporadas posteriormente, a fines del siglo XV, por el escultor Antonio del Pollaiuolo.
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