El escenario para el sector de la construcción en la Región muestra un momento sumamente complejo, signado por una marcada paradoja: mientras que el costo para construir aumenta, el nivel de actividad general y el empleo formal sufren una sangría que encendió todas la alarma de la industria.
Según el Informe Mensual N° 131 elaborado por la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco), correspondiente a agosto de 2026, el precio del metro cuadrado a construir en la región alcanzó la cifra de $2.383.862,97. Este valor representó una variación mensual del 4,27% respecto a julio y un incremento interanual del 27,80%. Medido en divisa estadounidense, el metro cuadrado se ubicó en u$s1.553,01, lo que implicó una suba mensual del 3,59% (frente a los u$s 1.499,13 del mes anterior). Si bien este costo medido en dólares, considerando la inflación en esa moneda, se sitúa dentro de los promedios históricos, choca de frente con la realidad comercial: los precios de venta de los inmuebles finalizados están aproximadamente un 30% por debajo.
EMPLEO Y ACTIVIDAD A LA BAJA
La lectura de los números duros de la industria refleja un parate que se siente con especial rigurosidad en La Plata. Nicolás Marín, presidente de Apymeco, trazó un crudo diagnóstico: “La actividad en su conjunto sigue muy débil. Se encuentra un 24% abajo comparado al nivel vigente a junio de 2023. Este dato hace referencia a la construcción en su conjunto”. Este estancamiento generalizado ha repercutido de manera directa en el mercado de trabajo formal. A nivel nacional, respecto a mediados de 2023, se han perdido más de 80.000 puestos de trabajo directos registrados. El panorama bonaerense replica esta preocupante tendencia: en marzo 2023 el empleo registrado en la Provincia alcanzaba aproximadamente los 120.000 puestos. En marzo de este año la cifra cayó a 100.000 puestos de trabajo, lo que representa un derrumbe de un 20% en la mano de obra registrada.
“En lo que va del año no se observa una recuperación muy fuerte”, advierte Marín.
En el ámbito platense, aunque no se cuentan con mediciones oficiales desagregadas, los empresarios del sector estiman que la parálisis es aún más acentuada. “A nivel local la baja de precios es especialmente notoria, al tiempo que la caída de la actividad y el empleo ya se tornó dramática”, remarca el titular de la cámara Pyme. A este cuadro de situación se le suma el freno casi total de la obra pública. Si bien las autoridades han manifestado su intención de reactivar los proyectos durante el último trimestre del año, hasta el momento las licitaciones y ejecuciones de infraestructura continúan mayoritariamente paralizadas.
El informe de Apymeco detalla cómo se comportaron los distintos insumos durante agosto de 2026: la mano de obra registró un fuerte salto del 8,32% mensual, impulsado por el nuevo acuerdo salarial sectorial (que incluyó una suba del 1,9% e incorporó sumas no remunerativas que se aplicaban hasta julio). Los materiales se mostraron prácticamente estancados, con una variación de apenas el 2,04%.
Los insumos con mayores subas fueron los ladrillos comunes (+6,29%), carpintería de madera (+5,24%) y ascensores (+4,92%) encabezaron los aumentos. Entre los insumos a la baja: artefactos sanitarios (-10,11%), cerámicos y porcelanatos (-7,51%) y griferías (-7,41%) mostraron reducciones en sus valores. En tanto, el despacho de cemento -termómetro indiscutido del sector- mostró una baja del 0,1% respecto a julio y una caída del 8,1% en la comparación interanual.
Pese al complejo contexto actual, las proyecciones a mediano plazo dejan abierto un margen para el optimismo si se alinean ciertas variables clave. “Dado que el costo de construcción está dentro de sus márgenes históricos y las propiedades se comercializan golpeadas en sus precios de lista, los analistas observan un margen interesante para la inversión inmobiliaria de pozo o desarrollo privado. Creemos que hay mucho espacio para la inversión inmobiliaria, siempre y cuando se generen instrumentos que den respaldo a la demanda”, señaló Marín.
Respecto a los créditos hipotecarios, el presidente de Apymeco valora el intento oficial de dinamizarlos, aunque marca sus limitaciones actuales: “Es alentadora la iniciativa pública de incentivar los créditos hipotecarios. Sin embargo, las tasas de los mismos son altas y su cantidad es insuficiente. Medido en términos de PBI, los créditos representan apenas el 2%. Para que traccionen verdaderamente la demanda, su volumen debería multiplicarse al menos por cuatro”.
El sector confía en su histórico poder de resiliencia. “La construcción es un sector que reacciona rápido, generando empleo formal en gran cantidad y en poco tiempo. Por esa razón, la mala situación actual puede modificarse en pocos meses”, sintetiza Marín. Para que esa mecha prenda, las condiciones indispensables que demanda la industria son tres: estabilidad de precios, expansión del crédito hipotecario accesibles y la efectiva reactivación de la obra pública en todos los estamentos de gobierno.
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