Cuando se habla de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, suele pensarse únicamente en la atención de niños, adultos mayores o personas con discapacidad. Sin embargo, el estudio elaborado por la Provincia utiliza una definición mucho más amplia, que incluye todas las actividades necesarias para el funcionamiento cotidiano de un hogar.
La investigación determinó que el 50,1% del valor económico del trabajo no remunerado corresponde a las tareas domésticas, como limpiar, ordenar la vivienda, lavar la ropa, cocinar, hacer las compras, realizar pequeñas reparaciones o mantener el hogar.
En segundo lugar aparecen las actividades de cuidado de personas, que representan el 28,9% del valor total e incluyen alimentar, acompañar, asistir, trasladar o atender a niños, personas mayores, personas con discapacidad o con enfermedades.
Por último, la preparación de alimentos concentra el 21% restante del valor económico estimado.
Además de las tareas materiales, el informe incorpora un aspecto que muchas veces pasa inadvertido: la organización del cuidado o “carga mental”.
Allí se incluyen actividades como coordinar turnos médicos, organizar horarios, planificar quién cuida a cada integrante de la familia, anticipar necesidades o supervisar el funcionamiento cotidiano del hogar. Aunque no siempre implican un esfuerzo físico inmediato, forman parte del trabajo necesario para sostener la vida diaria.
SUSCRIBITE a esta promo especial