La unión de una audaz mujer y de un centenar de vecinos llevó a ganar uno de los juicios más emblemático y millonario de la historia contra una empresa de servicio público.
Erin Brockovich, una asistente legal sin formación en derecho, descubrió una serie de encubrimientos sobre la contaminación del agua potable en Hinkley, California, por parte de la empresa Pacific Gas and Electric Company (PG&E). Y gracias a su insistencia y cercanía con los vecinos, logró convencer a los afectados para que firmen y se una la demanda masiva que terminó en uno de los acuerdos judiciales más grandes de la historia de Estados Unidos (y del mundo).
Su historia fue llevada al cine en los principios del 2000 y su papel lo interpretó Julia Roberts, quien ganó el Premio Oscar a la Mejor Actriz.
En Argentina y otros países latinoamericanos la película circula con el nombre de “Una mujer audaz” .
UN CONFLICTO DE CONTAMINACIÓN
Se muestra en el film como, entre 1952 y 1966, la planta compresora de PG&E utilizó cromo hexavalente (Cromo-6) un compuesto anticorrosivo en las torres de enfriamiento y vertió las aguas residuales sin revestimiento adecuado a piscinas no impermeabilizadas, filtrándose directamente al acuífero potable.
La empresa les decía a los residentes que utilizaban “cromo” para tratar el agua y que era beneficioso para la salud. Confundía intencionalmente el cromo-3, un nutriente esencial, con el cromo-6, un carcinógeno letal.
Los pobladores sufrieron altas tasas atípicas de cáncer (útero, próstata, cerebro), abortos espontáneos, problemas respiratorios y fallas renales.
Fue cuando apareció Erin, que no tenía título universitario ni formación en Derecho. Organizó y catalogó expedientes médicos de más de 600 residentes. Su memoria fotográfica para recordar nombres, fechas de diagnóstico y detalles familiares de cada demandante fue decisiva para ganarse la confianza de la comunidad. Tras ganar el arbitraje en 1996, el bufete Masry & Vititoe le pagó un bono de 2,5 millones de dólares.
A partir de allí, se convirtió en una reconocida consultora ambiental, conferencista y defensora del agua limpia a nivel global.
INDEMNIZACIÓN de 333 millones
El monto total de la indemnización fue de 333 millones de dólares (acordado en arbitraje en 1996), el mayor pago por una demanda directa en la historia de EE. UU, hasta ese momento. Tras honorarios legales y costos, los 634 vecinos demandantes recibieron un promedio de 300.000 dólares cada uno (algunos más según la gravedad de sus patologías).
Mientras, PG&E compró gran parte de los terrenos e inmuebles para demolerlos y evitar futuras demandas. En la actualidad, Hinkley es prácticamente un pueblo fantasma en el desierto de Mojave.
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