Como todos los feriados, viajar en colectivo en La Plata es un desafío: usuarios de distintas líneas denunciaron demoras de hasta una hora y media para ir o volver del trabajo. Ante la baja frecuencia, muchos debieron recurrir a opciones más costosas como autos de aplicación.
En las paradas del centro platense se repetía la misma postal: decenas de personas esperando el colectivo, mirando el reloj, revisando en el celular las aplicaciones de las empresas o preguntando a otros usuarios qué micros habían pasado.
Muchos pasajeros coinciden en que la situación empeoró después del conflicto que se registró en abril, cuando las empresas redujeron las frecuencias en reclamo de una compensación por el aumento del gasoil. Desde entonces, aseguran que el servicio no volvió a regularizarse, especialmente en el caso de las líneas que unen el casco urbano con las diferentes localidades.
“Una odisea”
Un ejemplo que resume la jornada es el de Cristina, vecina de Gorina, quien contó a este diario que este jueves por la mañana salir de su localidad fue “una odisea”. Mientras esperaba en la zona de 489 y 31, revisó la aplicación de la línea 273 y comprobó que el servicio F, que circula por Camino Centenario, tenía una demora de 30 minutos, mientras que el C, por Camino General Belgrano, registraba una espera de 93 minutos.
En una recorrida de este diario por distintas calles de la Ciudad, los testimonios coincidieron en el malestar. Sobre diagonal 80 y calle 4, Marcelo Díaz, trabajador gastronómico de Abasto, esperaba desde hacía media hora. “En feriados siempre pasa ésto, pero los días de semana también. Desde el último conflicto recortaron servicios y quedó así. Los horarios nunca mejoraron”, señaló.
A pocos metros, en la esquina de calle 5, Jesica, de Romero, tras llevar más de 20 minutos de espera, decidió pedir un Uber. “Así, no llego más”, resumió. A su lado, Liz, que también salía de trabajar, aseguró que “siempre es lo mismo, más en estos días”, con esperas de al menos 40 minutos para volver a Abasto. En tanto, Melani, otra usuaria, contó que el viernes pasado estuvo “casi dos horas esperando el colectivo con su nena” para regresar a Olmos.
“Desde el último conflicto recortaron servicios y quedó así. Los horarios nunca mejoraron”
En la zona de 7 y 49, Ángela, vecina de Romero, relató que durante los feriados a veces debe tomar “hasta cinco colectivos” y que, ante la falta de servicio, no tiene otra alternativa que recurrir a los autos de aplicación. “Para llegar al trabajo tuve que tomar uno porque estuvo media hora en la parada”. En tanto, Vanesa, que tenía que debía llegar a Punta Lara, llevaba una hora esperando: “En feriados y domingos ya sabés que tenés que armarte de paciencia”, señaló resignada.
Finalmente, Roberto, vecino de 7 y 32, que se trasladó al centro para tomar un café, fue contundente: “El transporte en La Plata es pésimo desde hace años. Hay menos frecuencias, los colectivos van llenos y el sistema no se adaptó al crecimiento de la Ciudad”.
Un problema que se repite
El testimonio de Roberto resume uno de los principales reclamos de los pasajeros: un servicio que, pese a los años y los cambios en el sistema, sigue siendo una deuda pendiente para los platenses, que entre quejas y resignación aseguran que viajar en colectivo se volvió un problema habitual.
Un caso que grafica la situación es el de los vecinos de Ignacio Correas, que desde abril denunciaban la reducción de frecuencias del ramal Este 80, que pasó de nueve a seis servicios diarios, causando dificultades a los usuarios.
Uno de los problemas era que el último colectivo hacia la localidad salía a las 20, dejando sin opciones de regreso a quienes no alcanzaban ese horario. Tras los reclamos, lograron que se restituyeran las frecuencias.
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