Siguen las complicaciones de los usuarios de GNC en la Región. Largas colas cuando aparece un lugar que tiene combustible, bronca tras hacer una extensa fila de más de una hora y justo al llegar ponen el cartel de no hay más GNC y el fuerte impacto en la actividad económica, principalmente para quienes trabajan con el taxi, el remís o el flete.
Un taxista que habló ayer con este diario dijo que “es imposible usar nafta en lugar de GNC por el costo elevado que representa para las recaudaciones que se hacen jornada tras jornada. Bajó a la mitad la demanda de viajes y se siente en el bolsillo”.
Entre choferes de aplicaciones de viaje también se siente el impacto por la falta de GNC. En este caso los viajes tienen mayor fluidez y hay casos en los que deja el auto un pasajero y a los pocos metros ya está pactado el próximo destino. “La escasez de GNC nos lleva a perder varios viajes por quedarnos sin combustible”, comentó un chofer de aplicación.
Mañana se va a cumplir una semana de restricciones en la venta del GNC en la Ciudad, en esta nueva etapa de la crisis que le trastocó la vida a numerosos sectores.
Según explicaron distintas fuentes consultadas vinculadas al ámbito del GNC, no sólo tiene que ver con el frío. Hay una relación directa con el tenor de la demanda del servicio de gas de los usuarios residenciales (viviendas, escuelas y hospitales, entre otros). Ahí no termina todo: “No es lo mismo el consumo con frío y días grises, húmedos y lluviosos consecutivos, a diferencia de jornadas frías o frescas con sol, donde el consumo baja sensiblemente”, indicó una fuente del sistema energético.
Desde Camuzzi se indicó que “es una combinación donde lo que importa es cuál es el comportamiento de la demanda respecto al consumo. Se trata de un equilibrio del sistema con diversos componentes”.
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