La provincia de Buenos Aires reúne la mayor planta ocupada del sector público provincial del país. En 2024 contabilizó 657.328 agentes, una cifra que representa un incremento del 53,4% respecto de los 428.408 registrados en el año 2000 y que implica la incorporación de 228.920 trabajadores en el transcurso de 24 años.
A simple vista, el dato podría alimentar la idea de que Buenos Aires posee un Estado provincial significativamente más grande que el resto de las jurisdicciones. Sin embargo, el informe elaborado por DatosPBA sostiene que ese liderazgo en términos absolutos responde, esencialmente, a una cuestión demográfica: al ser la provincia más poblada del país, también concentra la mayor cantidad de empleados públicos.
La diferencia es contundente. Buenos Aires reúne 657.328 agentes, mientras que Santa Fe —la segunda provincia con mayor dotación entre las cuatro más pobladas— registra 151.850. Córdoba suma 131.305 y Mendoza, 91.784. Es decir, la planta bonaerense equivale a 1,8 veces la suma de las otras tres provincias más pobladas del país.
No obstante, el propio estudio aclara que el tamaño absoluto “es el que corresponde al distrito con más habitantes del país” y que, para realizar comparaciones más representativas, resulta necesario incorporar la variable poblacional.
CUANDO SE MIDE POR HABITANTES, EL RANKING CAMBIA
Al ajustar la comparación por población, el escenario cambia sensiblemente. En lugar de ocupar el primer lugar, Buenos Aires pasa al tercero entre las cuatro provincias analizadas. En 2024 registró 37,7 empleados públicos provinciales cada mil habitantes, por debajo de Mendoza, que lidera con 44,9, y de Santa Fe, con 41,3. Córdoba aparece última con 33,3 empleados cada mil habitantes.
La diferencia muestra que la enorme cantidad de agentes bonaerenses guarda relación con el peso demográfico de la Provincia y no necesariamente con una estructura estatal proporcionalmente mayor que la de otros distritos.
El informe también reconstruye cómo evolucionó ese indicador durante las últimas dos décadas. En el año 2000 Buenos Aires registraba 30,5 empleados públicos provinciales cada mil habitantes, ubicándose por debajo tanto de Santa Fe como de Mendoza. Una década después, había superado a Santa Fe —39,4 contra 34,2— y conservó esa posición durante varios años, hasta que la provincia santafesina volvió a quedar por encima hacia el final de la serie. Frente a Mendoza, en cambio, Buenos Aires permaneció siempre por debajo, mientras que respecto de Córdoba mantuvo una relación inversa durante todo el período: siempre tuvo una mayor cantidad de empleados públicos por habitante.
CÓRDOBA FUE LA QUE MÁS EXPANDIÓ SU PLANTA
Otra conclusión del informe surge al observar la evolución del empleo público desde el año 2000.
Aunque Buenos Aires incorporó la mayor cantidad de trabajadores en términos absolutos, no fue la provincia que más creció proporcionalmente.
Entre 2000 y 2024 Córdoba incrementó su planta ocupada un 72,6%, casi veinte puntos porcentuales por encima del crecimiento bonaerense, que fue del 53,4%. Santa Fe y Mendoza, por su parte, registraron aumentos idénticos del 45,1%.
El trabajo remarca que, si bien Buenos Aires continúa exhibiendo la mayor diferencia de escala respecto del resto de las provincias, su ritmo de expansión fue menor que el cordobés y apenas superior al de Santa Fe y Mendoza.
UN CRECIMIENTO CON DOS GRANDES INTERRUPCIONES
El recorrido del empleo público bonaerense tampoco fue lineal. La serie comienza en el año 2000 (gobierno de Carlos Ruckauf) con 428.408 agentes y muestra una reducción durante los dos años siguientes, en plena crisis económica y social. El piso se alcanzó en 2002 (gobierno de Felipe Solá), cuando la planta descendió hasta 406.182 trabajadores, tras perder más de 22.000 puestos respecto del inicio de la serie.
Desde 2003 (gobierno de Felipe Solá) comenzó una etapa de crecimiento sostenido que se prolongó durante doce años. El mayor salto se produjo entre 2007 y 2015 (gobiernos de Daniel Scioli), cuando la planta aumentó un 29,8%, consolidando el período de mayor expansión de toda la serie.
La tendencia cambió nuevamente entre 2015 y 2019 (gobierno de María Eugenia Vidal). En esos cuatro años la Provincia redujo su planta ocupada un 7,8%, equivalente a 52.677 agentes menos. Se trata, según el informe, de la única contracción prolongada posterior a la crisis de comienzos de siglo.
RECUPERACIÓN PARCIAL, PERO SIN VOLVER AL MÁXIMO
Desde 2019 (gobierno de Axel Kicillof hasta la actualidad) la dotación volvió a crecer, aunque a un ritmo mucho más moderado.
Entre 2019 y 2023 el incremento fue del 1,7%, mientras que entre 2023 y 2024 alcanzó el 3,5%. Gracias a esa recuperación, la Provincia llegó nuevamente a los 657.328 agentes. Sin embargo, el informe aclara que esa cifra todavía se ubica 20.034 trabajadores por debajo del nivel máximo registrado en 2015.
En otras palabras, aunque la tendencia reciente es ascendente, el empleo público bonaerense aún no recuperó completamente el terreno perdido durante la etapa de reducción iniciada en 2015.
LO QUE MUESTRAN —Y LO QUE NO MUESTRAN— LOS DATOS
Los autores del informe introducen una advertencia metodológica para evitar interpretaciones erróneas. La serie releva únicamente la planta ocupada del sector público provincial no financiero. Es decir, incluye la administración central, los organismos descentralizados y las cuentas especiales, pero deja afuera a los municipios —lo que, en el caso bonaerense, excluye a los 135 gobiernos locales—, además de las empresas públicas y el sector financiero provincial.
Asimismo, el estudio subraya que estos datos permiten medir la evolución de la dotación de personal, pero no explican cómo se distribuyen esos trabajadores entre áreas como educación, salud, seguridad o administración general. Tampoco permiten, por sí solos, establecer si el Estado provincial es grande o pequeño en términos de funciones o eficiencia, ya que para responder esa pregunta sería necesario cruzar esta información con el gasto público y la composición del empleo estatal.
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