Salió el sol, la jornada fue más agradable que las anteriores de la semana, pero eso no alcanzó para aliviar los problemas con la distribución de GNC. Al igual que ocurrió durante los días más crudos del invierno, esta semana volvió a restringirse la venta de gas natural comprimido en las estaciones de servicio. De las 45 bocas de expendio que hay en La Plata, solo 11 estuvieron operativas.
La postal fue prácticamente calcada a la de jornadas anteriores. Desde temprano, los autos se agolparon en las estaciones de servicio de avenida 32 y 6; 131 y 60; 31 y 67; Plaza España (6 y 66); 17 y 532; 120 y 526; 19 y 520; diagonal 74 entre 57 y 58; 13 y 520; 13 y 530, y 19 y 72. Fueron las únicas que brindaron suministro, aunque de manera limitada: diez de esas contaban con un cupo de 2.000 metros cúbicos para toda la jornada, mientras que la estación de 32 y 6 disponía de 4.000. Cuando se les terminó el GNC las playas de las estaciones de servicio quedaron desiertas.
“Te despachan 2.000 metros cúbicos, que alcanzan para unos 70 autos, nada más. En la Ciudad circulan miles de autos y camionetas que usan GNC, no solo los taxis”, señaló Juan Carlos Berón, del Sindicato Unión Conductores de Taxímetros de La Plata.
“Un taxi que trabaja todo el día, desde la mañana hasta la noche, necesita entre una carga y media y dos. Hoy, en cambio, se trabaja con una sola carga. Hay taxistas que, lamentablemente, se quedan a dormir en el auto para al otro día estar en un lugar donde puedan cargar GNC. Es muy triste la situación”, agregó.
Ante la consulta de este diario, desde Camuzzi afirmaron que no tienen “mayores novedades” sobre el abastecimiento, aunque aseguraron que “en cuanto las condiciones operativas mejoren, se podrá retomar el suministro normal”.
Remises parados
El problema no radica únicamente en la escasez de GNC, sino también en las largas filas que deben soportar los conductores para poder cargar combustible.
“El tiempo es dinero. Si no tenemos el gas cuando lo necesitamos, perdemos horas de trabajo y, en consecuencia, ingresos”, expresó Javier Scaramutti, del Sindicato Independiente de Remiseros.
Según explicó, el gasto en GNC representa alrededor del 15% de la recaudación diaria. En cambio, si deben trabajar con nafta, el combustible absorbe entre el 30% y el 35% de los ingresos. Frente a las restricciones, algunos optan por cargar nafta de manera excepcional, mientras que otros directamente deciden no salir a trabajar.
“Con un chofer no te conviene mover el auto a nafta. Entre el 30 y el 35 por ciento es para el chofer, el 15 por ciento para la agencia de remises y, si el combustible se lleva otro 30 por ciento, deja de ser rentable”, concluyó Scaramutti.
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