En los bares y restoranes no se dan por vencidos ante la crisis del consumo: ahora ofrecen afrontar la “adición” con la tarjeta de crédito, en cuotas.
El recurso no solo se asocia con cuentas altas, de cenas o almuerzo extendidos. Hasta aparece en algunas cafeterías, según pudo detectar este diario en una recorrida por locales del rubro. Propietarios y empleados coincidieron en marcar que las cuotas forman parte de la estrategia para sostener las ventas en medio de la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo.
En la zona de 5 y 54, uno de los locales ofrece tres cuotas sin interés los días miércoles, viernes y sábado. Cristian, cajero de una histórica cervecería, dijo que la tarjeta aparece más entre grupos numerosos. “Acá siempre se pagó al contado, pero vimos que aumentaron los pagos con tarjeta, sobre todo cuando vienen tres personas o más. Si vienen solos, muchas veces pagan en efectivo”, contó. La cuenta compartida hoy se reparte entre distintos medios de pago.
La retracción también se siente en las cafeterías, aunque allí algunos comerciantes encuentran una alternativa en compras más chicas. Brenda, empleada de un café de 5 entre 43 y 44, señaló que el consumo bajó frente a meses anteriores, pero la gente sigue acercándose por productos puntuales. “En cafeterías y pastelerías, eventualmente, la gente compra”, describió. Observó clientes que reemplazan una cena por una merienda tardía y llegan cerca de las 19 o las 20 a retirar café y algo para comer.
“Si les dan más opciones para comprar, la gente compra, no deja el café”, agregó Brenda. En el local también registraron usuarios de aplicaciones que premian la actividad física y permiten canjear pasos por una consumición. Los negocios ensayan recursos para mantener el movimiento ante una clientela más cuidadosa, que reduce los pedidos y piensa antes de sumar un extra a la cuenta.
El recurso de las cuotas sin interés, que empezó a verse en algunos negocios puntuales, genera sorpresa por tratarse de un gasto que tradicionalmente se pagaba en el momento. El empresario y dirigente comercial de City Bell, Martín Bizet, advirtió: “No es normal ir a comer y pagar 50 lucas en cuotas”. A su entender, estas alternativas muestran cómo los comerciantes prueban estrategias para atraer clientes. “Cuando hay crisis, hay mucha creatividad por parte de los comerciantes”, resumió.
Bizet describió un panorama en el que “la recesión no para” y “el consumo está en los pisos”. Antes de cerrar, explicó, los dueños ensayan promociones o plataformas de reparto. Rappi puede ayudar a ganar visibilidad, pero sus comisiones achican el margen: la empresa informa que cobra un porcentaje más IVA por operación, con tarifas variables según las condiciones comerciales. “La idea de laburar con Rappi es empatar. Ganaste el cliente, ganaste el marketing, ganaste la visibilidad”, señaló Bizet.
Los datos locales confirman que la gastronomía atraviesa una etapa compleja. El Indicador de Actividades Turísticas de La Plata, elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP y la Cámara de Turismo Regional, registró una caída interanual del 15,1% en los restaurantes durante el segundo trimestre de 2026. El rubro quedó 27% por debajo de su actividad de 2023 y fue el que más incidió en el retroceso general del turismo local, que bajó 2,5% frente al mismo período del año anterior.
La preocupación también se refleja en el cierre de locales. En abril, referentes del sector estimaban que entre el 25% y el 30% de los aproximadamente 250 bares y restaurantes de la Ciudad había bajado sus persianas en dos años: hasta 75 establecimientos. A su vez, la CAME indicó que las ventas minoristas pyme crecieron apenas 0,3% interanual en septiembre, pero cayeron 1,2% frente a agosto y acumularon una baja del 2,1% en el año. En alimentos y bebidas, la caída interanual fue del 3,1%.
La estrategia excede a los restaurantes y aparece en comercios que buscan hacer más accesible el gasto en semanas de ventas flojas. La tarjeta, antes elegida por comodidad o para resolver una cuenta grande, gana lugar como recurso para organizar el presupuesto.
“Empatar es un milagro”
“Hoy mantenerse a flote y empatar es un milagro”, sintetizó Bizet. Entre cuentas divididas, meriendas que reemplazan cenas, promociones bancarias y cuotas poco habituales, la gastronomía platense busca alternativas para que el cliente no se aleje del todo.
La incógnita es cuánto pueden sostener esos mecanismos cuando la caída del consumo limita el gasto y los comercios deben absorber comisiones, costos operativos y una rentabilidad cada vez más ajustada.
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