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Toda ciudad guarda una banda de sonido más o menos secreta, hecha de discos fuera de catálogo, canciones fugaces en cassettes desteñidos, “demos” en cd-r y un elenco multitudinario de bandas, algunas célebres y otras cuyos nombres apenas sobreviven en el recuerdo de los propios protagonistas, y aquellos seguidores que los escucharon tocar. Después de años de rastrear esas huellas, el docente y escritor Leonardo De Angelis las convirtió en libro, para darle al rock platense la enciclopedia que nadie había intentado construir.
El autor entrevistó músicos, rastreó grabaciones perdidas, recuperó fotografías y compiló fuentes dispersas. El resultado está a punto de ver la luz, en una edición “independiente y sin fines de lucro” de 450 páginas.
Coleccionista obsesivo, investigador paciente y melómano de vocación, De Angelis terminó fabricando, como suele ocurrir en estos casos, una máquina del tiempo. A través de los recuerdos de cada protagonista rescata códigos, modismos, maneras de hablar y de entender la música que pertenecen a otra época. Revela cómo se armaban los primeros grupos, dónde ensayaban, dónde se conseguían los instrumentos y cuáles eran los más codiciados, cuáles eran los boliches, bares, clubes, disquerías y salas de ensayo que daban vida a la escena, cuán difícil era grabar un disco, y cómo circulaban las ideas, mucho antes de los celulares y la redes sociales. Cada testimonio aporta fragmentos, chispazos, retazos de fotos de un paisaje humano y cultural que ya no existe, pero que sigue latiendo, casi imperceptiblemente.
Aportar desde la independencia
De Angelis reconoce que ver “Rock de las diagonales” en la etapa final de impresión le provoca una mezcla de emociones difícil de resumir. “Después de tantos años de investigación, hacer entrevistas, buscar material, escribir, ir y venir, ver que finalmente el libro está en la imprenta y que está por terminarse, me genera una mezcla de sensaciones que van de la felicidad al alivio y la emoción. Ver que está en la etapa final la primera parte -porque son tres tomos-, es una enorme satisfacción personal”.
Sin embargo, aclara que esa satisfacción trasciende el plano individual. Para él, el verdadero sentido del proyecto siempre fue dejar un aporte para la ciudad. “Es cumplir no un sueño propio, sino también el de darle algo a la ciudad, porque esa en realidad fue mi inquietud: ¿Cómo puede ser que no esté escrito nada que refleje la historia del rock de La Plata? Siendo que junto con la capital federal y Rosario es lo más importante desde el punto de vista musical y cultural. Entonces, acá se da relieve a algo que en muchos casos estuvo oculto, y para mucha gente es completamente nuevo. Ojalá sirva para que las nuevas generaciones descubran que existieron un montón de bandas en los 60, 70 y 80, que no fueron conocidas, y que no solamente eran Virus y Los Redondos, sino que había muchísimo más”.
La edición llegará inicialmente con una tirada de cien ejemplares. Lejos de responder a una estrategia “comercial”, la decisión estuvo condicionada por el camino independiente que eligió recorrer De Angelis luego de no encontrar una editorial que aceptara el proyecto tal como lo había concebido. “Decidí avanzar así por el hecho de que fui a algunas editoriales y las pautas de trabajo que me daban no me eran satisfactorias. Incluso alguno me respondió que no era rentable o que no veía viable editar un libro platense, porque lo veía como algo ‘de nicho’. Me pareció completamente ridículo, porque existen libros de rock de Mar del Plata o La Pampa, y no se venden solamente allí. Otro querían cambiar un montón de cosas. Entonces tomé el ejemplo de muchas bandas platenses, del ‘hazlo tú mismo’ y ‘hacelo todo vos’. Entendí que debía ser independiente”.
Esa elección implicó asumir por cuenta propia cada etapa. “No sólo hacer las entrevistas, desgrabar, recuperar fotos, corroborar datos, corregir, sino que también me implica una erogación económica que hago con mucho esfuerzo. Por eso la primera edición de cien ejemplares tiene un valor simbólico, pero también responde a las posibilidades que me da la imprenta. La idea es recuperar la inversión y meterlo todo en hacer otra tanda”.
En tiempos en los que casi todo circula en formato digital, De Angelis admite que conserva una mirada deliberadamente romántica sobre los objetos culturales. “Sigo creyendo en el libro como un objeto cultural físico. Soy un romántico, por ejemplo, de que el CD tiene que existir de manera física y no digital. El placer de tenerlo en las manos, recorrer las páginas, conservarlo como un documento, para mí es algo que no tiene precio”.
Llenando vacíos
El autor define “Rock de las diagonales” como una enciclopedia destinada a cubrir un vacío histórico. Una ausencia que, asegura, detectó hace muchos años mientras buscaba información sobre bandas platenses que prácticamente habían desaparecido de la memoria colectiva. “Hace muchísimos años detecté ese hueco, esa falta. Falta de información de muchas bandas también. Nosotros tuvimos revistas platenses como La Plata Rock, El Avispero o Bongó, el suplemento Joven del diario EL DIA y otros similares, pero hubo muchísimas bandas de las cuales no encontré absolutamente nada y que no solo recorrieron el under, sino que tuvieron su momento de ‘gloria’. Pero la información está dispersa, incompleta o directamente no existe”.
“Me preocupó decir: ¿cómo puede ser que la ciudad de La Plata no tenga su libro? Y dije: yo nací, crecí, estudié y vivo acá. Si no hay, entonces lo hago. Esa ausencia fue lo que me hizo llevar adelante esto” admite el docente. “Por supuesto que sé que, como toda obra de investigación, puede resultar incompleta y tener errores por depender de los recuerdos de la gente, que, como dijo el Indio Solari, tiene ‘recuerdos que mienten un poco’. Eso lo descubrí a lo largo de las entrevistas con distintos miembros de una misma banda, que no me decían lo mismo, me contaban cosas distintas. Entonces existe el riesgo de que la información volcada ahí para determinadas personas resulte errónea, sí, pero eso es algo subjetivo, porque es el recuerdo de la gente. El libro es coral, y en tanto coral, es lo que el artista me contó” advierte De Angelis.
“Se revelan historias que estuvieron ocultas, y para muchos son totalmente nuevas”
También acepta que siempre existirán omisiones. “Puede haber bandas que falten, por supuesto, pero yo traté de ser lo más riguroso y completista posible. Por eso me llevó, y me lleva, porque aún hoy sigo entrevistando, tanto tiempo, porque es como un abanico que se va abriendo cada vez más. Pero estoy casi convencido de que mi objetivo lo logré. En un primer momento, a mis 52 años y después de haber recorrido en los ‘90 distintos bares, clubes y lugares donde conocí a muchísimas bandas, pensé que sabía bastante. Y no. Había mucho más, muchas más bandas de las que suponía. Traté y logré cubrir la mayor cantidad posible”.
La enumeración, en cualquier caso, es impactante. Supera el medio centenar de grupos, desde los pioneros de los años ‘60 -The Cluster’s Four, Strawbyrds, La Cofradía de la Flor Solar, Patas Peludas, Madera Tallada, Liverpool-, pasando por los turbulentos ‘70 -Tonelada, La Primera Flor, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Marabunta, La Banda del Bao, Farenheit-, hasta la apertura de los ‘80 -Factoría, Virus, Abrelatas, Karak, Grupo Plástico, Las Canoplas-, para culminar en los prolegómenos de los ‘90 con Flores Subterráneas, La Pelada, Topografía Difusa, Víctimas del Baile, Viejos Sucios y Feos y Mister América.
El primer volumen supera las 450 páginas, y el II, dedicado a los ‘90, tendrá otras tantas
Pero “Rock de las Diagonales” trasciende el catálogo de bandas. También reconstruye la geografía sentimental de la escena, a través de bares, teatros, clubes, antros y centros culturales que marcaron época. Ese paisaje revive en la memoria de casi un centenar de entrevistados. Entre las más de 300 voces reunidas para el libro, algunas quedaron grabadas a De Angelis por razones que exceden lo musical. Recuerda especialmente la primera, con Cuqui Contardi. “Fue integrante de la primera banda beat local, el primero que me recibió, y el primero que me contó no solo la historia de su grupo sino la suya personal, fuerte y conmovedora”, revela sobre el músico, quien falleció antes de la publicación. El inexorable paso del tiempo también atravesó la investigación. Algunos de los músicos que el autor entrevistó para los tres tomos previstos no llegarán a ver la obra terminada. Así como a Contardi, menciona a Walter García Luna (Abrelatas), Juan Pablo Bochatón (Neuronantes), y Javier Balcco (Kobalto).
La decisión de dividir el proyecto en dos tomos respondió a una cuestión de tamaño: este primer volumen supera las 450 páginas y el segundo, dedicado a los años ‘90, rondará las 400. Además, De Angelis optó por separar en otro libro la “música con distorsión” -hard rock, heavy metal, thrash, punk y hardcore-.
“Me gustaría que dentro de varias décadas un lector se permitiera descubrir que en La Plata se hacía música muy buena, muy variada, y muy versátil”, concluye el escritor, “con artistas que hacían lo que hacían porque realmente sentían una íntima convicción de que debía ser así. Creo que este libro puede ayudar a cubrir un importante vacío. Que sea absoluto, imposible. Sería muy pretencioso de mi parte. Pero hice el esfuerzo más grande posible para incluir a la mayor cantidad de bandas que fui encontrando. Con eso me quedo con la conciencia tranquila”.
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