Hay algo que cambió en las últimas semanas en el centro comercial de La Plata y que se puede ver sin necesidad de recurrir a estadísticas. Basta caminar por calle 8 y sus alrededores para encontrarse con una sucesión de carteles que se repiten en las vidrieras: “Liquidación final”, “liquidación al costo”, “cierre total”, “cerramos”. “feria de descuentos”, “liquidación total”.
Las frases aparecen en negocios de distintos rubros y funcionan como una suerte de fotografía de la situación que atraviesa el comercio platense. Y cuando una persiana finalmente baja, muchas veces el cartel que la reemplaza es otro: “se alquila”.
La escena se repite cada vez con mayor frecuencia y esta semana sumó nuevos nombres a una lista de comercios que abandonan sus locales.
Al cierre de All You Need y de una sucursal de Alfis Jeans se agregó ahora el local de Sarkany, que dejó de funcionar durante el último fin de semana, aunque la noticia trascendió este miércoles..
El cierre vuelve a poner en primer plano las dificultades que atraviesan los comercios de la Ciudad, en un escenario marcado por la caída del consumo, menores niveles de venta y una estructura de costos que, según advierten desde el sector, resulta cada vez más difícil de sostener.
Uno de los responsables de la sucursal de Sarkany habló con EL DIA y describió un escenario de fuerte deterioro.
“No hay forma de mantener un comercio con la baja venta que hay y los gastos fijos que son altísimos”, señaló.
Según explicó, la situación alcanza tanto a comerciantes que cuentan con otros negocios y optan por retirarse como a quienes directamente ya no logran afrontar los costos necesarios para mantener abierto un local.
“Esto está peor”, resumió.
La caída de las ventas y el comercio online
El comerciante también cuestionó la explicación de que el retroceso de los locales físicos responda exclusivamente al crecimiento de las ventas por Internet.
En ese sentido, planteó que el comercio electrónico todavía representa una proporción menor del volumen total de ventas en comparación con otros mercados y consideró que no alcanza para explicar por sí solo la cantidad de locales que están cerrando.
“No estamos en China, que tiene el 50%, o Estados Unidos que tiene el 20%”, sostuvo.
El planteo apunta a un problema más amplio: para muchos comerciantes, la combinación de menores ventas con alquileres, salarios, servicios, impuestos y otros gastos fijos dejó de ser sostenible.
Así, incluso negocios con trayectoria terminan optando por cerrar cuando las cuentas dejan de cerrar.
La preocupación por la cadena de pagos
A la caída de las ventas se suma otro factor que genera inquietud: el deterioro de la cadena de pagos.
El responsable del local de Sarkany aseguró que se trata de un problema que se mantiene desde hace varios meses y mencionó como uno de los indicadores el incremento de los cheques rechazados.
“En diciembre del año pasado hubo 120 mil cheques rechazados, después pasó a 100 mil y se mantiene ahí. Es casi el doble de lo de siempre, que está entre 40 mil y 50 mil”, afirmó.
Para el comerciante, ese comportamiento muestra que la cadena de pagos “está cortada” y que todavía no aparece una recuperación capaz de mejorar las expectativas.
El problema excede entonces a la relación entre comerciantes y consumidores. Cuando las ventas caen y comienzan a aparecer dificultades para cumplir con las obligaciones, el impacto se traslada hacia proveedores, empleados, alquileres y entidades financieras.
Un centro que cambia de fisonomía
Los cierres de Sarkany y Musimundo se suman a otros movimientos que vienen modificando el mapa comercial de La Plata.
Mientras algunos negocios intentan sostenerse con promociones y liquidaciones, otros directamente abandonan sus locales. Y detrás de cada persiana baja queda también la incertidumbre sobre los puestos de trabajo y sobre qué actividad ocupará esos espacios.
El último cuatrimestre del año aparece ahora como una instancia clave. Históricamente, los meses previos a las fiestas concentran una mayor actividad comercial y representan una oportunidad para recuperar parte de las ventas perdidas durante el año.
Pero entre los comerciantes las expectativas son moderadas.
“Nos queda el último cuatrimestre que suele ser el mejor en ventas, pero sin expectativas. Esperemos que con este cuatrimestre por lo menos salgamos empatados”, expresó el responsable del comercio que acaba de cerrar.
Mientras tanto, en las calles del centro platense los carteles siguen multiplicándose. Algunos anuncian descuentos. Otros, una liquidación final. Y cada vez más vidrieras directamente ofrecen un nuevo destino para esos locales: “se alquila”.
Musimundo también cerró en La Plata
El mapa comercial platense sumó esta semana otro cierre de peso.
La histórica cadena de electrodomésticos Musimundo bajó la persiana de su local ubicado en 12 entre 56 y 57 y de otras 20 sucursales distribuidas en el noreste del país, principalmente en Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco.
La sucursal platense dejó de funcionar el sábado 29 por la tarde. Según indicaron fuentes vinculadas al comercio, los empleados se enteraron de la decisión después de finalizar la jornada laboral.
En La Plata se estima que el cierre afecta a unas diez fuentes de trabajo, que se suman al centenar de trabajadores alcanzados por el achicamiento de la red comercial en las distintas provincias.
La reducción de la estructura genera incertidumbre entre los empleados desvinculados, que aguardan respuestas sobre el pago de eventuales salarios atrasados y las liquidaciones correspondientes.
Una empresa en concurso y una deuda millonaria
El cierre de las sucursales de Musimundo se produce mientras Carsa, la empresa chaqueña propietaria de la marca, atraviesa un concurso preventivo de acreedores.
La compañía solicitó el concurso en julio y comunicó la decisión ante la Comisión Nacional de Valores y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. El objetivo es reordenar y renegociar sus obligaciones financieras.
La situación actual se da con un nivel de endeudamiento muy superior al registrado en su anterior concurso, presentado en 2018.
Según datos del Central de Deudores del Banco Central, a fines de mayo de 2026 Carsa acumulaba pasivos con entidades bancarias por unos $3.060 millones. El principal acreedor bancario era el Banco Nación, con una deuda cercana a los $1.549 millones, mientras que el Nuevo Banco del Chaco registraba unos $300 millones.
A eso se suma una deuda concursal estimada en $63.500 millones.
En las semanas previas al concurso también había trascendido una posible operación para vender Musimundo a los propietarios de On City, la cadena surgida del proceso de rebranding de los locales que anteriormente operaba Electrónica Megatone. Las negociaciones, sin embargo, no prosperaron.
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