A principios del siglo XX, junto a la todavía joven capital Provincial, en las tierras que formaban parte del establecimiento “Los Miradores”, ya se forjaba la historia de Lisandro Olmos. El celebrarse este viernes 18 el 115 aniversario de su nacimiento, la localidad reafirma su perfil como una de las referencias más potentes del oeste de La Plata, donde la memoria de sus orígenes convive con una marcada pujanza productiva, comercial e institucional.
En horas de recuerdo habrá que esperar para los festejos. Según se indicó desde instituciones de la zona, el programa fue pospuesto para alguno de los días de octubre.
Ubicada a 22 kilómetros del centro de La Plata, Lisandro Olmos consolidó un perfil propio. Su geografía urbana y rural encuentra en el cruce y trazado de las avenidas 44 y 197 ejes principales de desarrollo, en torno a los cuales se despliega una completa red de servicios bancarios, administrativos y de salud que dan respuesta a las necesidades cotidianas de sus vecinos y también atraen a los de otras localidades.
No obstante, en su tierra hay un motor insoslayable de la Región: en Olmos se asienta una porción clave del cordón verde u hortícola platense, una actividad cuyo impulso inicial se remonta a la década de 1940 con la llegada de las colectividades de italianos y españoles.
En la actualidad, este sector no solo constituye uno de los rubros más competitivos de la zona, sino que actúa como un dinámico generador de empleo directo y propulsor del comercio local y de la vida comunitaria.
La trayectoria de la localidad está estrechamente ligada a la fundación de La Plata, en 1882. Cuando el gobernador Dardo Rocha dispuso la expropiación y división de tierras en solares, quintas y chacras, el coronel catamarqueño Lisandro Olmos -colaborador de Rocha y encargado de administrar el reparto de parcelas- adquirió campo en el sector y mandó a construir una mansión que funcionó como residencia de verano, hoy recordada como “Los Miradores de Olmos”.
La ocupación del suelo registraba antecedentes, como la presencia de la familia Canale en la histórica finca Villa Tonezza, donde aún permanecen sus descendientes.
El tren también dio impulso. El 12 de abril de 1910, Olmos donó terrenos a la Provincia para el paso del Ferrocarril Provincial hacia Meridiano V y la instalación de talleres. Poco después, el 18 de septiembre de 1911, una resolución oficial habilitó el apeadero Lisandro Olmos en el kilómetro 20 del ramal. Fue entonces cuando la localidad adoptó como nombre el del Coronel.
El crecimiento sumó un nuevo hito el 18 de noviembre de 1939 con la inauguración de la unidad penitenciaria. Eso empujó la creación de comercios de ramos generales y las primeras obras de pavimentación.
En los años ‘50, el avance comunitario permitió crear la primera escuela primaria, que comenzó a funcionar en la sede del club Unidos de Olmos. Ese espíritu de colaboración entre instituciones de bien público y vecinos comprometidos sigue siendo, al día de hoy, el rasgo distintivo que guía el crecimiento y la calidad de vida en Lisandro Olmos.
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