El frío se ha convertido en el principal tema de conversación en la puerta de la Escuela Técnica Albert Thomas. Con una sensación térmica bajo cero y temperaturas extremas que afectaron a toda la Región, este viernes las autoridades resolvieron abrir las puertas del establecimiento a las 10 para evitar que los alumnos permanecieran expuestos durante las horas más frías de la mañana.
La medida fue bien recibida por buena parte de las familias, aunque volvió a poner sobre la mesa un problema que, según estudiantes y padres, se arrastra desde hace tiempo: el estado de la infraestructura del edificio y las dificultades para calefaccionar las aulas.
"Las calefacciones no funcionan hace mucho o directamente no tienen. Además hay aulas con vidrios rotos", relataron alumnos que dialogaron con El Día mientras aguardaban el ingreso. Según explicaron, las bajas temperaturas se sienten con fuerza dentro de varios salones, especialmente durante las primeras horas de la jornada.
Entre los estudiantes también surgieron cuestionamientos sobre la flexibilidad para afrontar los días de frío extremo. "Algunos chicos sufren mucho el frío y algunos profesores no permiten que entren más tarde", comentaron, al señalar que la situación se repite casi cada invierno pese a las condiciones climáticas.
Una alumna resumió el malestar que, asegura, comparten muchos compañeros: "Nos dicen que se va a solucionar, pero después nada".
Los padres que acompañaban a sus hijos coincidieron en que la decisión de retrasar la apertura fue acertada. "La medida se entiende", señalaron ante este medio, al considerar que la ola polar justificó modificar el horario habitual para resguardar a los alumnos.
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