Con el pago de unos 270 mil pesos -durante cuatro meses, unos 3.500 pesos apróximadamente por clase- se puede ser diplomado en Cosmética Natural. Se entrega gratis un libro técnico como manual de consulta, se asegura. Lo curioso es que se cursa en una universidad pública: la Tecnológica Regional La Plata.
Lo cierto es que en menos de un año una propuesta arancelada ya tuvo un alto impacto: tiene 600 diplomados y mantiene a 200 estudiantes en cursada. El programa propone, detallan, una salida laboral concreta en la elaboración de cremas y jabones sin químicos tradicionales, combinando ciencia, formulación y desarrollo de negocios.
El programa dejó atrás el sistema de cohortes para pasar a una inscripción permanente que permite comenzar a cursar de manera inmediata, una modalidad que explica buena parte de su expansión.
Arrancó como una iniciativa impulsada por el Centro de Investigaciones Agrobiotecnológicas (CIAB) del Departamento de Ingeniería Química y terminó convirtiéndose en una escuela de formación en cosmética natural. La cursada es “totalmente virtual y una propuesta que combina ciencia, formulación y herramientas concretas para emprender”, afirman.
Explicando el recorrido, Valentina Roncari Regis, una de las tantas egresadas, expresó: “Estoy muy contenta y agradecida con que haya sido una modalidad virtual asincrónica, porque me permitió organizar mis propios tiempos, cursar cuando tenía un ratito libre y adaptar mejor el estudio”. Además, reconoció que la diplomatura exige constancia, pero aseguró que “todo el esfuerzo valió completamente la pena”.
De 3 a 4 meses
El programa, aseguran, promueve aprender desde cualquier lugar del país y avanzar al propio ritmo. En promedio, el trayecto demanda entre tres y cuatro meses, aunque depende de la dedicación de cada estudiante. Además, la formación se organiza en tres niveles —inicial, intermedio y avanzado— y alrededor del 80% de quienes comienzan llegan hasta la instancia final, un porcentaje de continuidad poco habitual en propuestas de este tipo.
A este aspecto se le agrega que la diplomatura incorpora contenidos de biología, química, fitoquímica, seguridad toxicológica, normas ISO 22716, regulación sanitaria y desarrollo de negocios.
“Aprendimos qué principios activos sirven para la piel, qué compuestos pueden mezclarse entre sí y cuáles no. Pero también vimos economía, administración y cómo estructurar un emprendimiento desde cero”, explicó Roncari Regis. Para ella, el mayor aprendizaje fue adquirir la seguridad necesaria para formular productos con criterio científico y conocer el impacto que tienen sobre la piel.
A este enfoque se suma el director del centro, el doctor en Ingeniería Luis Héctor Perego, que sostuvo que la cosmética natural dejó de ser una práctica basada únicamente en la experiencia casera para transformarse en una disciplina con respaldo científico. “Nuestro objetivo es formar profesionales y emprendedores con pensamiento crítico y responsabilidad sanitaria”, resumió al explicar la filosofía del programa.
Desde la UTN coinciden con ese diagnóstico y comparan el fenómeno con el avance de la alimentación saludable: crece el interés por productos más amigables con el cuerpo y con el ambiente, y también la necesidad de conocer cómo elaborarlos de manera segura.
El impulso de la Facultad proviene también del incentivo ya que todos los estudiantes reciben sin costo el libro “Cosmética Natural: compendio de conceptos, tecnologías, formulaciones, normas y regulaciones”, elaborado por el propio equipo docente.
Dicho material reúne fórmulas, técnicas de laboratorio, criterios de estabilidad, normativa vigente y estrategias para desarrollar un negocio propio, convirtiéndose en un manual que acompaña la cursada y permanece como material de consulta una vez finalizada la formación.
Llevarlos a los municipios
Así, el último proyecto consiste en diseñar un emprendimiento con análisis de costos y estrategia comercial, mientras que el equipo académico ya presentó una propuesta para crear las Pequeñas Unidades Productivas de Cosmética (PUPACO) en municipios, un esquema similar al de las PUPAAs bonaerenses, que permitiría facilitar la habilitación de pequeños productores para comercializar en ferias y espacios comunitarios.
Al finalizar, para cientos de personas como Valentina, ese horizonte dejó de ser una idea lejana. “Mi objetivo es aplicar este conocimiento al cien por ciento en un proyecto propio. Me encantaría desarrollar mi marca desde cero”, cerró.
Propone una salida laboral en la elaboración de cremas y jabones sin químicos
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