La resignación y el malestar se volvieron parte de la rutina diaria para las familias de calle 70 entre 138 y 139, en la localidad de Los Hornos. Los vecinos de la cuadra denunciaron una pérdida de agua histórica que, lejos de encontrar un cierre definitivo, reaparece de forma sistemática debido a reparaciones deficientes por parte de Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA).
El cuadro se agrava con el paso de los días: ante la falta de señalización oficial y el abandono de la obra en la calzada, la propia comunidad tuvo que colocar ramas dentro del pozo para evitar que los vehículos caigan al pozo o sufran accidentes graves.
“La pérdida de agua viene desde hace años. La han arreglado varias veces, pero lo me hacen mal y el peso de los autos y camiones genera que se vuelva a romper. Los vecinos le pusieron ramas al agujero. Encima hay motos que pasan por arriba de la vereda y es un peligro”, relató con preocupación una habitante de la zona.
Según explicaron los propios vecinos, el origen del problema radica en la metodología de trabajo empleada por las cuadrillas. Tras intervenir sobre la red de agua domiciliaria, los operarios cubren la excavación con tierra, pero omiten colocar la capa asfáltica o de hormigón necesaria para sellar definitivamente la vía pública.
Esta metodología incompleta desencadena una serie de consecuencias perjudiciales para la infraestructura del barrio. Ante el ablandamiento de la tierra y la formación de barro, los propios vecinos arrojan escombros para poder circular. Además, el constante tránsito pesado de camiones y colectivos aplasta el relleno provisional, ejerciendo una presión directa sobre las tuberías recién instaladas hasta volver a fisurarlas.
Asimismo, la fuga constante de caudal afecta directamente a la red domiciliaria. “Lo arreglan, dejan el pozo con la tierra, pero no le agregan la capita de asfalto que necesita. Cuando baja la gente le va agregando escombros y el peso termina aplastando el caño. Después no hay presión de agua. Yo no tengo y los vecinos que viven a la vuelta tampoco”, recriminó una de las damnificadas.
La paciencia de la cuadra llegó a su límite tras reiteradas promesas e intervenciones de corto alcance. Cada arreglo fallido representa semanas de pérdida de un recurso vital en plena vía pública, rotura del pavimento y días enteros con las canillas secas dentro de las viviendas. “Lo arreglan, no pierde por un tiempo y se vuelve a romper. No arreglan como corresponde”, sintetizaron desde el barrio al exigir la presencia urgente de personal técnico de ABSA para que realice un bacheo integral y se devuelva la presión normal de agua a la zona.
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