La Plata lleva años de caos en el tránsito y la estadística de víctimas por episodios viales se amplía con el correr de las horas (ya se suma medio centenar de muertes en 2026). Distintos instructores de las escuelas de aprendizaje para conducir coinciden en marcar un patrón de falencias que contribuyen con el cuadro, al menos desde atrás del volante: falta de señalización para avisar los pasos que se van a dar y de respeto por las prioridades de paso, el uso del teléfono celular y las altas velocidades que se desarrollan en calles en las que lo máximo permitido es 40 ó 60 kilómetros por hora.
Carlos Falcón lleva más de 20 años como instructor de una escuela de conductores. Ante este diario asegura que “la falta de señalización para avisar que se va a cambiar de carril, que va a parar el vehículo o va a pasar a otro coche es una de las principales falencias, acompañadas por la doble fila, la falta de respeto de prioridades para darle paso en la esquina al que viene por la derecha y el uso de celulares de quienes manejan o los peatones cuando cruzan distraídos una calle”.
Daniel Barretche, otro instructor con experiencia en la Ciudad, resaltó que “a las fallas de señalización y la ausencia de respeto en las bocacalles, donde hay que circular a 20 kilómetros por hora al llegar a la esquina, se suma la violencia que hay en la calle. No pasa primero el que tiene prioridad, sino el más piola que se manda aunque no le corresponde y terminan generando choques fácilmente evitables. También hay que sumarle las motos de los deliverys que van en contramano y aparecen de sorpresa en cualquier calle”.
Germán Oporto, uno de los instructores que ganó terreno en las redes sociales, apuntó que “uno de los errores más graves es la falta de comunicación. Por ejemplo, ya nadie mira para ceder el paso o salir del lugar en el que está estacionado. Se refugian en su vehículo con vidrios polarizados y no se hablan con el otro. Se comunican con prepotencia para ganar espacio y prioridad. También, se incluye la velocidad que desarrollan algunos conductores con los autos nuevos. No se dan cuenta, creen que van lento y recién toman conciencia cuando chocan. Van a más de 40 kilómetros en las calles comunes y a más de 60 kilómetros en las avenidas. Además, hay muchos conductores que no entienden el tema de los carriles y hacen maniobras que complican el ecosistema del tránsito, como ocurre en plaza Italia que tiene varios carriles, donde la confusión es habitual y el riesgo de choques es cada vez más alto”.
Todos los instructores coinciden en que se perdió el respeto por el coche escuela. “Les tocan bocina, los apuran en los semáforos y toman actitudes como sí nunca hubieran tenido un proceso de aprendizaje. No es un tránsito inclusivo, es expulsivo”, dijo uno de los consultados.
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